Hoy traigo un tema que, aunque pueda parecer
político, me inclino a pensar que es social, aunque ambas cosas suelen ir de la
mano.
Desde tiempo
inmemorial, nuestra sociedad ha tenido una gran tendencia a los tópicos, de
modo que todavía existen muchos en vigor: el azul es para niños y el rosa para
niñas, las mujeres conducen peor que los hombres, todos los hombres son
iguales, los catalanes son unos tacaños, los aragoneses unos cabezones y los
vascos unos brutos. Y así un sinfín de tópicos típicos en cualquier ámbito:
social, económico, religioso, político, sexual, etc.
El que aquí me ocupa
sería el que da por sentado que los que son de izquierdas tienen que ser forzosamente
de un estrato humilde, de otro modo no son izquierdistas de verdad. Pero los
tiempos cambian. Años ha, se podía inferir que entre la clase obrera había una
gran mayoría comunista y de izquierdas. Ahora se ha visto que ya no. Del mismo
modo, no veo por qué alguien que se ha hecho un hueco en la sociedad estudiando
y/o trabajando duro y ha tenido la suerte de ver recompensados sus esfuerzos
con un buen salario y ello le ha proporcionado un elevado estatus
socio-económico, no puede seguir con sus ideas a favor de la clase trabajadora.
Entre la clase alta y
media-alta era típico oír aquello de “claro, piensa así porque no tiene ni un duro”,
o “ya verás tú cómo se le van esas ideas en cuando tenga dinero”. De ello se
deducía que solo se podía ser de izquierdas si se pertenecía a un sustrato
económico bajo.
De joven yo también lo creía.
Ahora hemos visto que no es del todo cierto y cómo ciudadanos que incluso viven
en la precariedad han votado a la extrema derecha, luego este razonamiento se
ha ido al garete. ¿Habrá sido siempre así y yo no me había enterado? Creo que
no. Más bien creo que ello ha sido motivado por el enfado y/o la desesperación.
Entonces, si los más
necesitados no siempre se apuntan a la izquierda, por desconfianza, rebeldía o
desconocimiento, ¿por qué debemos pensar que los votantes de izquierdas no pueden
llevar una vida propia de la sociedad del bienestar? La sociedad actual es mucho más compleja que
antaño.
Si no existe una línea
divisoria entre los dos bloques antagónicos formados por proletarios de
izquierdas y capitalistas de derechas, ¿por qué se critica a quien, siendo de
izquierdas, adquiere una propiedad valorada en cientos de miles de euros? Puede
parecer inadecuada la imagen de ostentación que de ello pueda dar, algo reñido
con quien se supone tiene que dar ejemplo de austeridad. Pero ¿no será esto
otro tópico o prejuicio? Si esa propiedad se adquiere con un dinero ganado
honradamente y, como la gran mayoría de españoles, con una hipoteca a muchos
años, ¿qué mal hay en ello? Lo que considero inapropiado es que alguien critique
a quien hace lo mismo por el mero hecho de ser de la oposición, sea de derechas
o de izquierdas. O todos moros o todos cristianos.
Estoy convencido de que
se puede tener unos buenos ingresos y vivir acomodadamente y estar a favor de que
el Estado garantice el acceso de todos los ciudadanos a la sanidad, la
educación y a una vivienda y salario dignos; que asegure los derechos de los
trabajadores, inmigrantes, ancianos y de los más desfavorecidos; que tome
medidas para que se respete el medio ambiente, promoviendo otro tipo de
energías alternativas más respetuosas con el clima y el medio que nos rodea;
que asegure que el aborto y la eutanasia sean legales; que luche contra la
pobreza, que asegure las pensiones de jubilación; que defienda la igualdad de
oportunidades y de género; que luche contra la violencia de género; que abogue
por un Estado laico y aconfesional; que salvaguarde el pacifismo y mantenga una
postura firme e intransigente ante las dictaduras y mandatarios belicistas y
autoritarios; que luche contra el fraude y la corrupción; que haga que pague
más el que más tiene; y, sobre todo, que asegure que todos los ciudadanos somos
iguales ante la ley.
En este sentido,
reproduzco a continuación un texto que comparto plenamente y que leí en el blog
“Diario de un interino”, cuyo autor no he podido descubrir: https://diariodeuninterino.wordpress.com/2018/05/20/se-puede-ser-de-izquierdas-y-tener-dinero/
:
«Hay gente que tiene mucho dinero y es “de izquierdas”. Las
personas que nos consideramos “de izquierdas” no queremos la pobreza universal,
ni la muerte de los ricos, ni vamos regalando los ahorros y posesiones que
podamos tener, ni expropiando las de los demás. Las personas que nos
consideramos “de izquierdas” lo que queremos es una sociedad más justa, en la
que servicios como la educación pública, la sanidad, las pensiones y la
dependencia, sean los pilares de eso que se llama el estado del bienestar.
Queremos una sociedad sin grandes desigualdades, no que todos nos igualemos por
abajo. Queremos que no haya pobreza, ni miseria, ni gente que no llega a final
de mes aun trabajando de sol a sol. Queremos que todo el mundo pueda recibir
una buena educación, tener acceso a la sanidad, jubilarse sin pasar penalidades
o recibir ayuda cuando se tenga un problema de salud, sin depender de la
capacidad adquisitiva. Queremos justicia e igualdad. Que no se muera nadie o
sufra enfermedades por no tener suficientes recursos económicos.»
Y yo me pregunto si, aparte
de los que amasan su riqueza explotando a los trabajadores y los que viven del
fraude y del chanchullo, puede haber alguien que, por mucho dinero que tenga,
esté en contra de alguno de estos principios. ¿O acaso en eso, como en otras
cosas, también soy una excepción?[i]
[i] Aclaración
del autor: No soy rico, pero tengo la gran suerte de poder llevar una vida
acomodada, considerándome más bien de clase media-alta.







