Este blog, con algo más de dos años y medio de antigüedad, ha sido nominado, por segunda vez, al premio que lleva por nombre Liebster Award. En la primera ocasión, en diciembre de 2015, fue María Campra la nominadora. En esta, siete meses después (concretamente al pasado 2 de junio), ha sido María del Carmen Píriz la que ha tenido a bien nominarlo y a quien agradezco desde aquí esta deferencia.
Esta es la ventaja de tener menos de doscientos seguidor/as, de lo contrario este premio no podría recaer en “Cuaderno de bitácora”. Las normas son las normas. Por lo tanto, mi Cuaderno está contento y triste a la vez. Contento por recibir este reconocimiento y triste porque después de tanto tiempo y algo más de catorce mil visitas solo tiene veintiocho seguidor/as, entre las que se cuenta María del Carmen, a la que estoy, por lo tanto, doblemente agradecido.
Claro que ahora mismo tengo una duda existencial: cuando se habla de seguidores, qué dato es el que cuenta: el de “Google+ followers” (seguidores que me tienen en sus círculos) o “Seguidores/participantes de este sitio” (llamados también miembros, en el mejor de los sentidos). En el primer caso, este blog cuenta con 165 seguidores y en el segundo los 28 que he mencionado. Sea como sea, pues, en ambos casos son menos de 200, cifra por debajo de la cual un blog puede ser nominado como medio de promoción.
Y, parafraseando a mi compañera bloguera Marigem Saldelapuro, en su blog “pequeños trucos para sobrevivir a la crisis”, diré aquello de “Y sin más rollo empezamos”:
Así pues, siguiendo las condiciones que conlleva la aceptación de esta nominación, paso, en primer lugar, a responder a las preguntas que María del Carmen me ha trasladado, para luego nominar diez blogs que considero que también son merecedores de esta distinción.
1) Preguntas y respuestas:
¿Qué libro te ha marcado más y por qué?
Coincido plenamente con la respuesta que dio María del Carmen a esta pregunta. Depende de la edad. Y como ya conté en otra ocasión en la que tuve que responder a un cuestionario de este tipo, y para que veáis que no me contradigo, citaré nuevamente “Las Aventuras de Tom Sawyer”, la magnífica novela de Mark Twain. Tendría unos diez años cuando la leí postrado en cama por culpa de la gripe. Fue la primera vez en mi vida que experimenté lo que debe provocar una novela al lector: me transportó al lugar de los hechos, viví las peripecias de sus protagonistas y hasta les vi las caras. Debo decir que siempre he sido muy imaginativo, pues hasta compartí con Tom el enamoramiento por Becky. Gracias a este libro también me enamoré de la literatura.
¿Qué te llevó a montar tu blog?
El deseo de exteriorizar lo que llevaba reprimiendo muchos años: las ganas de escribir y contar historias de todo tipo. Este blog fue el segundo de la “trilogía” y nació cuando el primero, el primogénito, “Retales de una vida”, dejó de ser un blog de relatos intimistas para decantarse por la ficción. “Cuaderno de bitácora” llena un poco el hueco dejado por aquél y en él plasmo todo tipo de reflexiones basadas normalmente en hechos reales.
¿Eres de esos escritores de alguna manera caóticos, que siempre tienen la lado un bloc de notas porque les viene una frase a deshora, siempre de forma intempestiva, o eres sumamente organizado con tu disciplina de trabajo para escribir, teniendo tus tiempos y horarios bien marcados?
Yo diría que soy una mezcla de ambos. En primer lugar, solo me pongo a escribir cuando siento la necesidad de hacerlo, no porque me imponga un momento o un horario para hacerlo. En segundo lugar, es cierto que en cualquier momento y lugar puede surgir una idea por lo que, si intuyo que ésta puede dar lugar a una historia interesante, la anoto en mi bloc de notas del móvil, no sea que se me olvide.
Teniendo en cuenta que muchos que consiguen publicar y vivir de sus escritos no parecen merecerlo, y muchos que sí lo merecen jamás consiguen publicar nada, ¿qué cambiarías en el sistema editorial para hacerlo más justo?
Diría aquello de que “me gusta que me haga esta pregunta” pero es un tema muy complejo para tratarlo en pocas líneas. Básicamente diría que las editoriales se mueven por un interés puramente comercial, quieren hacer dinero sin correr demasiados riesgos y, por lo tanto, no apuestan por escritores noveles. Hay pequeñas editoriales que sí lo hacen pero entonces surge, a mi juicio, otro obstáculo: tienes que ser, de algún modo, conocido en el medio en el que te mueves. No creo que por el simple hecho de escribir muy bien te vayan a publicar tu libro. Tienes que estar bien relacionado, tener contactos, etc.
Creo que, tal como está la situación, solo quedan dos caminos para ver tu obra publicada: a) tener muchísima paciencia y dedicar meses a la tarea de presentar tu manuscrito a todas las editoriales del país, o b) optar por la auto-edición. En el primer caso inviertes tiempo y en el segundo dinero. Y en ninguno de los dos está asegurado que tengas éxito en la empresa.
¿Sueles escuchar música para inspirarte a la hora de escribir? En caso afirmativo ¿qué estilo de música prefieres?
Con la escritura me ocurre lo mismo que con el dormir, necesito silencio y quietud. Muy lejos quedan los años de estudiante en los que preparaba los exámenes acompañado de música a todo volumen.
Si eres de escribir relatos, ¿prefieres más los relatos cortos o los largos? Si prefieres los cortos ¿ello se debe a que te salen así o lo haces pensando en el formato blog, que parece resultar incómodo para que el lector se imponga la tarea de leer relatos demasiado largos ante la pantalla del ordenador? Lo cual llevaría a preguntar: en cuestión de relatos ¿el tamaño importa?
Yo prefiero los relatos breves, de cinco a diez páginas, por poner un ejemplo. He llegado a escribir relatos de más de veinte páginas pero no es lo más habitual. Los microrelatos y los relatos muy largos no son de mi preferencia, aunque he escrito algunos micros por exigencias del guión (un concurso literario o a la consigna impuesta en el taller de escritura al que asistía).
En caso de que uno de mis relatos exceda lo que considero adecuado, lo divido en episodios. Siempre aplico el principio de reciprocidad: no desear a los demás lo que no deseo para mí. En este aspecto, debo reconocer que me resulta pesado tener que leer relatos excesivamente largos ante la pantalla. En muchos casos he abandonado el intento de leer un relato si advierto que es demasiado largo para mi gusto. Seguramente el problema es que soy demasiado impaciente y prefiero la brevedad. Sigo a diario más de cincuenta blogs y no puedo dedicar muchas horas en leerlos todos. En otras palabras, para leer algo parecido a una novela prefiero otro formato (ebook o papel) que no sea un blog.
Si escribes poesía, ¿prefieres el verso libre o la estructura clásica de métrica y rima? Y si la respuesta es “verso libre”, ¿crees que, como dicen muchos puristas academicistas, es necesario dominar primero la estructura rígida y formal de la poesía para después saltársela a placer, o crees que, por el contrario, no es necesario estudiar los clásicos y sus formas de poetizar, sino que con la simple inspiración se puede escribir lo que se quiera?
He escrito muy pocos poemas –no soy buen poeta- pero siempre seguí la rima y la métrica que aprendí en las clases de literatura del colegio. Lo considero mucho más “musical” y meritorio pues además del fondo, lo que el poeta quiere transmitir, está la forma, aunque ésta resulte una limitación. En esto está la dificultad y, por lo tanto, el mérito.
De todos modos, hay excepciones a esta regla. He acabado asumiendo que el valor de las palabras está muy por encima del marco en el que se escriben y que un poema de verso libre no es solo una secuencia de frases, escritas unas debajo de otras, sino que su belleza es lo que debe prevalecer por delante de la técnica.
Si hay que tener conocimientos sobre la técnica clásica para poder escribir buena poesía “libre”, no lo sé. Cambiando de modalidad artística, muchos pintores iniciaron su carrera con un estilo “clásico” para acabar pintando obras abstractas. Y del mismo modo, muchos escritores aprendieron el arte de escribir siguiendo las pautas “oficiales” y cuando fueron famosos se saltaron las reglas, dando a sus obras un estilo atípico personal.
¿Eres, como lector, de los que llegas hasta el final con un libro aunque no te esté gustando demasiado, o lo prefieres arrimar y pasar a otro?
Para que “arrime” un libro tiene que resultarme indigerible. Normalmente soy muy paciente y aunque no me acabe de gustar sigo hasta el final con la esperanza, a veces vana, de que, en algún momento, mejore.
Como escritor, ¿eres de los que llegas hasta el final escribiendo una idea aunque en principio no te esté convenciendo demasiado, esperando a ver si, trabajándola, puedes mejorarla, o la prefieres arrimar y pasar a otra?
Si una idea me gusta lo suficiente como para iniciar con ella un relato, no la abandono aunque, en un momento dado, pierda la esencia de lo que quería escribir. Sigo con ella, dándole vueltas, intentando mejorarla o enfocarla hacia otra dirección. No han sido pocas las veces en las que el relato final se parece muy poco a cómo era en un principio, pero siempre me he mantenido fiel a la idea original.
Y para terminar, ¿qué libro te ha parecido más detestable?
No voy a utilizar el calificativo de detestable sino de insoportable, inaguantable y todos los sinónimos que indiquen lo que en el lenguaje coloquial suele decirse “un rollo”, en cuyo caso sí he abandonado su lectura. Lo he mencionado en más de una ocasión y, mientras no haya otro que lo expulse del podio de los libros más insufribles para mí, el número uno sigue siendo “Ulises” de James Joyce, calificada como obra maestra de la literatura de principios del siglo XX. Claro que tampoco me gustan las obras de Miró y es considerado un genio de la pintura abstracta, o surrealista, o como se llame. Será cuestión de gustos o de cultura, no lo sé. No me importa pasar por inculto e ignorante antes de fingir que algo me gusta cuando no lo soporto.
2) Blogs nominados:
Vaya por delante que, como he dicho en las veces anteriores en las que me he encontrado en esta misma tesitura, no pretendo obligar a mis nominados a que sigan la cadena de nominaciones. Con mi nominación solo pretendo obsequiarles con mi calificación de blogs que merecen ser leídos y seguidos por su calidad.
Atendiendo, pues, al concepto de blog con menos de 200 seguidores (según el apartado “miembros”), de entre los blogs que sigo con asiduidad, nomino a los siguientes, por riguroso orden alfabético:
A todo/as ello/as mis felicitaciones, no por haber sido nominados por un servidor sino por ser los creadores de unos blogs tan interesantes. Y, aplicando la ley del mínimo esfuerzo, también les traslado las mismas preguntas que me han hecho a mí.
Y sin más, me despido de todo/as vosotros/as hasta el próximo post o la próxima nominación.
Saludos cordiales,