Cuando observo en los demás un
comportamiento que se aparta de lo que considero “normal”, que sería aquel con
el que no me identifico para nada, me da la impresión de que quizá sea yo el
que se comporta de forma atípica, aunque la considere acertada.
Si, por ejemplo, alguien deja
estacionado su vehículo sobre la acera, aunque sea por un corto espacio de
tiempo, ante un vado o salida y entrada de vehículos, no pone el intermitente
cuando debería hacerlo, no respeta las señales de tráfico, conduce a una
velocidad significativamente excesiva, poniendo en peligro, no solo su vida
sino la de los demás conductores o, por el contrario, circula por la ciudad a
una velocidad muy por debajo de la permitida mientras el semáforo está en verde
y, finalmente, acelera cuando este acaba de pasar a rojo, dejándome colgado, todo
ello me saca de quicio. Por no hablar de la intrepidez de algunos conductores
de patinetes eléctricos y ciclistas, que juegan con la paciencia ajena. Pero no
me queda otra que aguantarme. Ya se sabe que el civismo también está en vías de
extinción.
Pero hay comportamientos, que nada
tienen que ver con la seguridad viaria ni con el civismo que, aun siendo
minucias, me producen un cierto, si no malestar, sí extrañeza y desencanto.
Cuando hace años me planteé dedicar
una entrada al asunto que aquí hoy me ocupa, acabé desestimándolo, pues no
quería causar malestar entre aquello/as que, sin citarlos, se sentirían
señalado/as. Así pues, no os podéis imaginar lo que me ha costado publicar esta
entrada de hoy, con la que, que quede claro, no pretendo que nadie cambie su
modo de actuar, pues son muy libres de hacer lo que les venga en gana. En el
mundo de los blogs no hay leyes ni normas a seguir, salvo ser educado y
respetuoso, y yo espero haberlo sido con lo que expongo a continuación.
Así que, sin más prolegómenos, voy
directo al grano:
Yo contesto a los comentarios que
recibo en mis blogs, si no al instante, sí a la mayor brevedad posible. En
cambio, hay quienes no responden a ninguno de los comentarios que han recibido
hasta que estos no alcanzan un número muy elevado, no llegan a hacerlo nunca o lo
hacen después de varias semanas.
De entre lo/as que tienen aplicado un
filtro de aprobación (“tu comentario será visible tras la aprobación”), cuya
finalidad no acabo de entender, observo con frecuencia que, habiendo
transcurrido semanas desde haber dejado un comentario, todavía aparece la
leyenda: “no hay comentarios”. ¿Acaso después de tanto tiempo, el propietario del
blog no ha tenido ocasión de verlo y aprobarlo?
Creo que quien ha dedicado su tiempo a
leer y comentar una publicación, bien merece una respuesta, por breve y
sencilla que sea, tan pronto como resulte posible, sin por ello estresarse, que
el tiempo es oro y no hay que malgastarlo en banalidades.
Y ahí vienen mis dos rasgos
diferenciales respecto a muchos de mis compañero/as bloguero/as: el primero es
que estoy jubilado y, por lo tanto, tengo mucho más tiempo libre para leer y
escribir que la mayoría de los mortales laboralmente activos y por ello soy de
esos bichos raros que se pasan a diario por los blogs que sigo, para ver si hay
novedades, entre ellas las respuestas a los comentarios que he dejado, incomodándome
el hecho de ver que estos no han recibido todavía una respuesta, siguiendo
abandonados días y días; y el segundo rasgo, o más bien defecto, es que soy un
impaciente de narices. Y es que quien espera desespera
Pero aun teniendo más tiempo libre
(tampoco demasiado, con los hijos y nietos ya se sabe), me resulta difícil de
creer que, aun trabajando o estando ocupados en otros menesteres, haya quienes
no tengan un momento a lo largo de la semana (que sigue teniendo siete días) para
dedicar unos minutos a responder a los comentarios que su publicación ha originado,
aunque sea poco a poco.
Y no debo ser el único que así piensa
y actúa, pues tengo compañeros de blog, que tampoco voy a nombrar, pero que
también se reconocerán, que responden a los comentarios que reciben a más
tardar en uno o dos días. ¿Acaso también están jubilados o en el paro?
Posiblemente.
¿Soy rarito? Y por extensión, ¿somos
raritos los que así pensamos y actuamos? ¿Soy, como decía al principio, un
quisquilloso, o peor aún, un intolerante?
Ojalá no me ocurra como al principio
de la existencia de mis blogs, que perdí uno/as cuanto/as seguidore/as porque
me atreví a criticar ciertos comportamientos que me resultaban anómalos en otros
aspectos distintos a los que aquí menciono. No recibí ninguna respuesta, simplemente
hicieron mutis por el foro y nunca más aparecieron. Me castigaron con su
indiferencia y ostracismo.
Espero que en esta ocasión no suceda
lo mismo. Y si sucede, lo daré por bien empleado, por bocazas. Será que cuanto
más viejo me hago, más osado e imprudente me vuelvo.
Con todo lo aquí expresado, insisto en
que no pretendo que nadie cambie su modo de proceder ni que entone un mea
culpa (lo que doy por sentado que no ocurrirá, faltaría más), pues,
como he dicho anteriormente, cada cual es muy libre de obrar a su antojo y
hacer en su blog lo que le apetezca, que por eso es suyo, y si a alguien no le
gusta, pues que se aguante, que es lo que corresponde hacer, pero es que
llevaba mucho tiempo queriendo sacar este tema a colación, por muy incómodo que
pueda ser, así que perdonad mi atrevimiento; estoy preparado para recibir las
puyas que hagan falta, aunque confío en vuestra tolerancia.

A mí me gusta comportarme más o menos como tú, aunque no pretendo que los demás hagan lo mismo.
ResponderEliminarOtra cosa es que no agradezca que alguien se tome la molestia de contestar.
Un abrazo.
Yo tampoco lo pretendo, pero me gusta. Nosotros llevamos leyándonos bastantes años, no sabría decir cuántos, y siempre nos hemos comportado así. Para mí es como un orden natural de las cosas, pero no todo el mundo piensa y obra igual. Se dice que en la variedad está el gusto, je, je.
EliminarUn abrazo.
Estoy de acuerdo contigo , Josep. Yo procuro también contestar a todos los comentarios, aunque solo sea en agradecimiento por el tiempo que gastaron en leerme, y también me paso por los blogs en los que dejo huella y, como bien dices, en algunos nada de nada. Pero , en fin, no hay que hacerse mala sangre por eso. Que cada uno haga lo que quiera, pero yo estoy completamente con tu forma de ver las cosas.
ResponderEliminarFeliz día
Hay veces que quizá el tema leído no da para muchos comentnarios y no porque no sea bueno, sino porque no hay mucho que decir, salvo que te ha gustado. Con eso es suficiente, creo.
EliminarFeliz día.
Yo no creo en los duendes, pero, al igual que las brujas, haberlos los hay. Lo digo porque hoy me he puesto a responder comentarios en mi blog Demencia y, aunque he pedido disculpas por el retraso, he tardado muchísimo en contestar, lo que a ti te molesta y... ¡a mí también!
ResponderEliminarContesto en mi blog, me vengo al tuyo y me encuentro esta entrada. ¿Casualidad? Yo no creo en las casualidades.
Los que me conocen saben que suelo contestar más o menos rápidamente porque, al igual que tú, considero una falta de respeto no hacerlo ya que los comentaristas se han tomado la molestia de leer tu entrada y pararse a dejar una impresión. Sin ánimo de excusarme, estos meses han sido estresantes a todos los niveles (fin de curso, promoción de la novela...) y he dejado de lado el mundo bloguero (incluso mis propios blogs, la última entrada en Leer, el remedio del alma es del 2 de abril).
En fin, que te entiendo perfectamente y que estoy contigo aunque, por una vez, yo no me he comportado como yo misma espero de los demás.
¡Vivan los quisquillosos!
Un beso.
Yo tampoco creo en las casualidades, pero a veces existen, je, je.
EliminarHay quien obra de la misma manera que tú acabas de hacerlo, que cuando publica una nueva entrada, se pone al día con los blogs a los que sigue y así mata dos pájaros de un tiro, je, je.
En este caso concreto, aunque se me antojaba un lapso muy largo de tiempo desde tu última entrada, sabía lo atareada que debías estar con tu novela, tanto con su promoción como en atender a tus obligaciones promocionales postventa, como han sido su presentacion en público y la entrevista posterior, que doy por hecho que han sido ambas cosas todo un éxito. Ahora voy a tu blog para conocer de primera mano tus cuitas, aunque supongo que no han sido tan intensas como tu doctorado, ja, ja, ja.
Un beso.
Esta entrada me ha hecho recordar a Chari, que me decía que si tú tenias un blog debias que menos que responder, en cuanto te fuera posible, eso si, a los comentarios que te iban dejando.
ResponderEliminarEs cierto que quizás yo tarde un poco en pasarme y responder, pero es cierto que mis problemas de Hernia cervical y que he pasado una temporada muy mala por temas familiares que no me esperaba en absoluto, mas otras cosas, pues eso, que no me ha dado la vida, ni en públicar ni en mucho menos contestar, pero si estoy de acuerdo con la pobre de Chari y contigo en que tiene que ser así, que ya que te acercas a mi Blog lo más responsable es que me pase, te lea y te deje comentario, ya solo por una cuestión de respeto hacía a ti y tu trabajo, porque públicar lleva su tiempo.
Y en cuanto al civismo general (patinetes, coches que se saltan semaforos y demás que has comentado), yo hay veces que me indigno no sabes de que manera, pero por otra parte me alegro enormemente, aunque me quite independencía, no conducir, me hubiera muerto de un infarto seguro.
He visto como han dejado la playa del Postiguet en Alicante, esta pasado noche, y pienso hacer un blog hablando del civismo y la empatia por los demás, porque las imagenes de esta noche pasadas son deplorables, y no me vale que estamos en fiestas porque todo no vale, y como decía mi padre," la calle es de todos".
Un abrazo Josep.
Así pues, la buena de Chari pertenecía a mi club, cosa que me satisface.
EliminarEn tu caso en concreto, sé lo de tus problemas físicos (y anímicos si me lo permites). Cuando he estado padeciendo un contratiempo de salud, aunque fuera pasajero, yo tampoco me he sentido con ganas de escribir, pero tan pronto como estaba mínimamnete recuperado, volvía a la carga, je, je. Cuando tuve cáncer, hace ya casi seis años, muy al principio, cuando me sometía a la quimio, tampoco me apetecía escribir, pero al poco reanudé esta actividad porque sentí que me aliviaba de las incomodidades del tratamiento y me liberaba de los malos pensamientos sobre el futuro. Escribir, ver cine y oír música (aparte de mi familia, por supuesto) fueron mis tres puntales ociosos para pasar el tiempo sin pensar. La escritura me sirvió de bálsamo contra la angustia.
Los problemas del incivismo están al orden del día. No sé lo que estamos haciendo mal (la sociedad y las autoridades) para que esta "plaga" se vaya extendiendo. Cada día veo por la TV escenas de suma violencia en la calle que se subleva, e ingnoro si eso tendrá solución.
Un abrazo, Tere.
AVISO A NAVEGANTES: LOS COMENTARIOS QUE DEJÉIS A PARTIR DE ESTE MOMENTO, NO LOS PODRÉ LEER HASTA EL LUNES DÍA 29. OS INFORMO DE ESTA PECULIARIDAD PORQUE NO DESEARÍA QUE PENSARAIS QUE LO DICHO EN ESTA ENTRADA ES UNA FALACIA Y NO ACTÚO EN CONSECUENCIA. SIMPLEMENTE ESTARÉ DE VIAJE DE PLACER, QUE CREO QUE ENTRA DENTRO DE LO EXCUSABLE SI NO OS CONTESTO CON PRONTITUD, COMO SUELO HACER :)
ResponderEliminarUN ABRAZO A TODOS Y TODAS.
Holq, por mi parte no te condenaré al ostracismo por osar tratar un tema que pueda afectarme directa o indirectamente.
ResponderEliminarBien es verdad, que últimamente ko me prodigo tanto como antes, aunque suelo contestar con más o menos prontitud, a los que se han tomado la moledtia de visitarme, leerme y comentar, lo cual es un lujo. Es algo muy de agradecer, además me hacen apreciar cosas de mis posts, que no había previsto.
Un abrazo y nos seguimos leyendo.
Menos mal, es de agradecer, je, je.
EliminarMe consta que siempre contestas a los comentarios que tus lectores dejan en tu blog. Como he dicho, tampoco se trata de estresarse para contestar de inmediato. El tiempo es oro y cada uno lo emplea a su antojo y como puede.
Un abrazo.
Lo de usar el teléfono, me fastidia por los errores, disculpas mil, gracias.
ResponderEliminarYa sabes que yo, al igual que tú, contesto a todos los comentarios en un par de días como mucho. Salvo a aquellos que se me hacen en entradas antiguas y que muchas veces no llego s enterarme hasta que alguna circunstancia hace que me entere. Y puede que tenga por ahí comentarios de los que aún no me he percatado. Pero los que se hacen con la entrada reciente los contesto todos. Es cierto que también estoy jubilada, pero eso no hace que tenga más tiempo. Durante los dos últimos años que trabajé publicaba entrada de cada libro que leía y fueron los años que más leí. Ahora cada vez dejo más libros si reseñar y ha bajado mi tasa de lectura, tampoco mucho, pero ha bajado. No me molesta especialmente que la gente no conteste a los comentarios. Yo me siento mejor haciéndolo, pero entiendo que haya gente que no lo haga. me molesta más lo que dices de que no revisen los comentarios que están esperando aprobación. Ya que lo tienes así configurado moléstate en revisar con frecuencia, es decir, como mínimo una vez al día.
ResponderEliminarPor cierto, se me había escapado esta entrada. Han sido días muy liados con obras en casa y demás.
Un beso.
Hola, Rosa. Siento contestarte tarde. Mira por dónde, tanto predicar sobre la puntualidad de las respuestas a los comentarios recibidos y resulta que he tardado 5 días en responder al tuyo, pero para mi defensa te diré que no lo había visto, del mismo modo que a tí se te escapó esta entrada, y es que cuando lo dejaste ya había publicado una entrada nueva y esta pasó al olvido, je, je..
EliminarPor supuesto que sé que eres de las pocas personas que no deja un comentario sin responder y lo haces, como dices, en uno o dos días. También es cierto que comparimos la misma situación: estamos jubilados y disponemos de más tiempo libre.
Entre los blogs que sigo hay uno que sé que su propietario no contesta nunca a los comentarios que dejan sus lectores. Es algo propio de ese blog y ya lo tengo asumido. Si obra así será por algo; quizá no cree que sea necesario. En cambio el sí que me visita de vez en cuando y me deja el suyo. Así pues, no se trata de un caso que me llame la atención, pues ya lo considero normal y no se lo tengo en cuenta.
Lo de los blogs que tiene ese filtro antes de que se publiquen los comentarios que recibe, de momento nadie ha sabido decirme el motivo por el cual tienen que ser aprobados por el autor antes de ver la luz. ¿Acaso temen recibir un comentario inapropiado y de este modo lo eliminan antes de que aperezca en el apartado destinado a ello? Si esa es a razón, con eliminar el comentario indeseable es suficiente. Nosotros dos ya sabemos de eso, je, je.
Un beso.