miércoles, 25 de marzo de 2026

¿Quién es el terrorista?

 


A quien acusa a otro de hacer lo mismo que él hace se le conoce comúnmente como alguien que practica la proyección, un mecanismo de defensa psicológico donde se atribuyen a otros los propios defectos, impulsos o actos censurables. También puede ser denominado hipócrita si actúa con falsedad moral o calumniador si acusa falsamente de un delito. 

  • Proyección: Es la atribución inconsciente de los propios sentimientos, pensamientos o comportamientos inaceptables a otra persona.
  • Hipocresía: Fingir creencias o virtudes que no se tienen, a menudo criticando en otros la propia conducta.
  • Calumnia: Imputación falsa de un delito hecha con conocimiento de su falsedad. 

En un contexto más coloquial, se puede decir que esa persona "ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio".

(Texto obtenido por IA)

Lo antedicho no es más que un prólogo para dar un poco de cuerpo al tema que me trae hasta aquí y que creo haber sacado a colación, con otras palabras y/o ejemplos, en alguna otra ocasión. Y si lo hago nuevamente es porque es algo especialmente candente en la actualidad y, cómo no, en el ámbito político.

Pero no me voy a referir a los rifirrafes a los que nuestros políticos nos tienen acostumbrados, ya sea en el Congreso, en el Senado, en los pasillos de ambas instituciones o ante las cámaras de televisión. No, pues el colmo de los colmos de tales comportamientos los estamos viendo a diario de boca de los grandes dictadores, dueños del mundo, y “Señores de la guerra”.

¿Cómo es posible que, en un derroche de hipocresía y cinismo, Putin, Netanyahu y Trump califiquen de terroristas a quienes se defienden de sus ataques, como consecuencia de las invasiones y guerras ilegales a las que se ven sometidos, cuando lo que hacen es defenderse de un enemigo que no muestra el menor respeto al Derecho Internacional y a los Derechos Humanos?

Por supuesto esta es una pregunta retórica que no requiere ser contestada, pues cualquier persona con un mínimo de sentido común y conocimiento de lo que está pasando a nuestro alrededor, sabe discernir entre la verdad y la mentira.

¿Cómo acabar con esta situación tan alarmante, provocada principalmente por la codicia y no por la alegada defensa de los intereses internos y humanitarios del país atacado? Solo con decir que Trump ha multiplicado su ya abultada fortuna desde el inicio de la guerra en el golfo pérsico, ya está todo dicho. Y no solo él sino también sus adláteres que, disponiendo de información privilegiada, han comprado y vendido sus acciones petrolíferas en los momentos adecuados. Todo por el petróleo. Los intereses de Netanyahu solo responden a la creación de un gran Israel y de concentrar en sus dominios el mayor número de instalaciones de gas y petróleo, aunque con ello se lleve por delante a miles de vidas humanas. Y Putin ya hace tiempo que nos ha enseñado sus cartas, mostrando su inamovible interés por crear la Gran Rusia al estilo de la antigua Unión Soviética.

Y mientras tanto, los observadores internacionales interesados por mantener la paz y evitar que esos conflictos se alarguen en el tiempo, solo son capaces de sancionar (con sanciones ineficaces y ridículas) y llamar al orden a los invasores, pero sin mover un dedo para hacerles frente. Pero quién sabe si esta conducta es la más prudente, teniendo en cuenta la beligerancia sin parangón de los tres países que han originado estos conflictos armados. Supongo que el miedo a una tercera guerra mundial los tiene atados de pies y manos. ¿O también debemos pensar en la hipocresía?

Si creyera en Dios, le diría que está haciendo un flaco favor a la humanidad por no enviar a esos energúmenos violadores de la paz una de las plagas que mandó a los egipcios como castigo por esclavizar a los hebreos (según nos enseñaron en las clases de Historia Sagrada). Pero, bien pensado, si Israel es el pueblo elegido por Javhé, no hay nada que hacer. Siempre será un pueblo privilegiado y con derecho a hacer lo que le dé la gana, incluso involucrar y espolear a los EEUU (donde un 2,7% de la población es judía y algunos muy influyentes económicamente) para intervenir en una guerra injusta e ilegal. Pero Putin practica el cristianismo ortodoxo, así que con él no debería tener piedad. Y en cambio guarda silencio.

Perdonadme la irreverencia, pero ante tales desmanes, asesinatos y genocidios, solo me queda el humor negro, tan negro como el futuro de la democracia.

Y como remate final, me siento obligado a aclarar lo que muchos ya han declarado públicamente: que estar a favor del pueblo palestino no significa estar a favor de Hamas, y que estar en contra de la guerra contra Irán, no es estar a favor del régimen de los ayatolás. Que nadie se confunda, como lo hacen algunos dirigentes políticos (supongo que a propósito) de la derecha y ultraderecha española.

 

8 comentarios:

  1. Con los organismos internacionalesm sumisos, amordazados y, por tanto, inoperantes, no se puede hacer nada contra estos desalmados. Y la UE, tampoco sabemos a qué juega. Mal porvenir se presenta.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Un organismo inoperante, que no sirve para lo que fue creado, debería disolverse y que cada uno se apañe como pueda. En la UE cosas más raras se ven, como mantener a Hungía como país miembro cuando el gobierno de Orban se salta todas las normas democráticas que tuvo que adoptar para ser admitido.
      Un abrazo.

      Eliminar
  2. Qué te voy a decir. Es todo tan horrible, que prefiero callar. Lo de achacar a los demás defectos propios es algo que he visto en varias personas y siempre me ha llamado la atención. Imagino que no se darán cuenta por lo que me queda la duda de si a mí también me pasará y tampoco soy consciente, pero en algunos políticos es tan descarado que a la fuerza tienen que hacerlo de manera consciente. ¿Cómo se puede tachar al gobierno actual de antidemocrático por parte de la extrema derecha? ¿Cómo se puede cacarear la libertad desde los que siempre la han negado a los demás? Estamos en un mundo en el que la impostura y la hipocresía campan por sus fueros de una forma desconocida en al pasado.
    Por no hablar de la situación internacional que es lo que prefiero callar porque duele demasiado.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y lo peor para mí es ver cómo esos individuos impresentables son aplaudidos por una corte de seguidores. Cuando oigo las necedades (por llamarlas de forma suave) de Trump y observo cómo a su alrededor todos son risas y aplausos enfervorizados, se me remueven las tripas. Y no solo con Trump, pues en nuestro país también tenemos una buena dosis descerebrados que rinden culto a ciertos indivíduos e indivídua que solo saben soltar estupideces que hasta el tonto del pueblo sabría identificar. ¿Tantos locos hay en el mundo actual?
      Un beso.

      Eliminar
  3. Dios los cría y ellos se juntan. Lo peor es que los más osados llevan las de ganar.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y dime con quien andas y te diré quien eres. Los osados y los listillos suelen salirse con la suya, hasta que alguien más osado les planta cara. Pero ¿quién le pone el cascabel al gato?
      Un abrazo.

      Eliminar
  4. Suscribo al ciento por ciento todo lo que comentas.
    Lo de los judíos de Israel (quiero pensar que la mayoría que viven fuera no son iguales) es para tirarse de los pelos. La hipocresía de la que hacen gala es indignante. Parece mentira que quien sufrió persecución y escarnio ahora esté haciendo esto.
    Pero donde la religión se mete para gobernar nada bueno puede salir. Lo estamos viendo constantemente: los estados teocráticos son tiranos e Israel es uno de ellos aunque su presidente no lleve turbante ni ningún aditamento distintivo.
    Lo último, la manera repugnante de celebrar el parlamento israelí la aprobación de ahorcar a los palestinos acusados de "terrorismo" (y ya sabemos todos qué entienden por terrorista: cualquiera que les lleve la contraria). Llevar un pin con una horca en la solapa me parece vomitivo. ¿Qué pensarían si otros llevaran en la solapa una cámara de gas? Se llevarían las manos a la cabeza y se harían las víctimas (que es lo que llevan haciendo toda la vida).
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo más inconcebible de la situación es precisamnete lo que dices: que cómo es posible que quienes sufrieron lo indecible perseguidos por los nazis, sean sus descendientes los que ahora tratan de igual modo (excepto el uso de las cámaras de gas) a los palestinos, con el objetivo de eliminarlos del mapa, y que quienes siguen una religión pacífica sean tan crueles con sus semejantes, a los que consideran y tratan peor que a perros. La maldad humana ha florecido de forma incomprensible en nuestro planeta con persecuciones que no son propias de esta época (Los ACE en los EEUU, los bombardeos a escuelas y hospitales por parte de Rusia y el genocidio del pueblo palestino). Y ahora, como bien señalas, con la aprobación de la pena de muerte a la horca para todos los terrorristas palestinos, que son todos aquellos que no se arrodillen ante sus tropas, pues ya se sabe, más crímenes de guerra. Y encima brindan por tal aprobación, los miserables. Cómo me gustaría que existiera el karma y que algún día sufrieran en sus carnes lo que están haciendo sufrir a inocentes.
      Un beso.

      Eliminar