jueves, 25 de marzo de 2021

A pesar de todo, la vida continúa

 


Los que intentamos vivir con los pies en el suelo, anclados en lo que consideramos una vida lógica, basada en el sentido común, cada vez más exiguo, más tocado, más deteriorado, nos vemos obligados a ser espectadores pasivos de hechos que nos sobresaltan y que, por desgracia, son cada vez más frecuentes y escandalosos.

Desde que el mundo es mundo y el hombre es hombre, siempre ha habido injusticias protagonizadas por ese hombre que se ha erigido como el salvador de la humanidad, pero que, en realidad, no es más que un depredador omnívoro, que lo devora todo sin piedad y solo pensando en su propio beneficio. Y a la gente de bien, entendiendo como tales los que desean vivir en paz y en armonía en ese mudo utópico donde todos los seres humanos tienen los mismos derechos y oportunidades, no les queda más remedio que asumir la imperfección que domina el mundo real. La impotencia por cambiar ese mundo hostil nos obliga a vivir en la resignación, esperando que no seamos de los que sufren las injusticias y los males que nos acechan.

Vivimos sometidos a todo tipo de presiones y calamidades. A la dificultad “natural” de sobrevivir en una sociedad tan materialista, hay que añadir males de toda índole y origen. El cambio climático que está devorando las zonas ecológicamente más ricas del planeta. Los incendios, provocados por la codicia de los poderosos, o bien por ese cambio climático que ellos mismos están permitiendo, cuando no causando, están arrasando zonas que deberían estar protegidas. Las pandemias naturales, que siempre se ceban en los más desfavorecidos, a los que las ayudas, en cantidades insuficientes, solo llegan cuando los ciudadanos del primer mundo ya han salido airosos. Los disturbios y la violencia provocada por las injusticias sociales, especialmente en países dictatoriales, que van en aumento. La progresión de los extremistas xenófobos que una malentendida tolerancia les abre las puertas a los parlamentos más democráticos. La hipocresía y la manipulación por parte de algunos medios y de determinados partidos políticos que solo pretenden alcanzar el poder del modo que sea. Los políticos que nos defraudan constantemente, dando una imagen impropia de quienes deben velar por el bienestar de la sociedad. La corrupción masiva, que alcanza cotas increíbles y contra la que resulta muy difícil, cuando no imposible, luchar. Y, en definitiva, la impotencia de quienes observan, perplejos, tanta incoherencia, insensatez e irracionalidad da vía libre a que sus autores sigan actuando en beneficio propio y que nadie se atreva a pararles los pies.

¿Quién va a enfrentarse a los poderes fácticos sin tener un respaldo que le asegure el éxito? ¿Quién le parará los pies a Putin y a tantos reyezuelos que ostentan el poder con mano de hierro y con las manos manchadas de sangre? ¿Quién puede detener la política de asentamientos en tierras palestinas de Netanyahu, con el apoyo de los EEUU? ¿Quién puede acabar con el radicalismo islamista? ¿Quién, en definitiva, puede luchar contra los elementos?

Muchas de esas injusticias y atrocidades las vemos de lejos. Guerras, persecuciones, genocidios, migraciones, hambruna, y un largo etcétera, inundan los telediarios. Otras, en cambio, las vivimos muy de cerca, aunque tengamos la suerte de no sufrirlas en nuestras carnes, como el paro, el despilfarro, la corrupción generalizada, los intereses económicos por encima de los sociales, la hipocresía de los políticos que se dicen progresistas pero que actúan como la derecha liberal, permitiendo que fondos buitre desalojen a la fuerza a ciudadanos que viven en la precariedad, prometiendo medidas y ayudas que nunca llegan o lo hacen mal y demasiado tarde. El incumplimiento de los programas electorales y las alianzas postelectorales entre partidos a priori no afines y coaliciones antinaturales, están en el orden del día. Por no hablar del transfuguismo y la compra descarada de votos. Políticos que abandonan su partido, pero no el acta de diputado, conservando su poltrona en el parlamento autonómico o central. Divisiones, peleas, broncas vergonzosas e indignas de quienes representan, o dicen representar, a los ciudadanos.

Se ha hablado repetidamente del uso cada vez más acentuado de ansiolíticos y antidepresivos en nuestro país. No es extraño. Algunos lo achacan al confinamiento al que nos hemos visto sometidos por la pandemia. Es posible. Pero esto ya viene de lejos, no es algo novedoso. Yo más bien creo que el origen está en la desmoralización de muchos trabajadores que ven, impotentes, la pérdida de sus puestos de empleo, el cierre de muchas empresas, el negro horizonte que les espera y la falta de oportunidades de muchos estudiantes, que deberán emigrar si quieren sobrevivir a esta crisis.

Toda esa amalgama de situaciones y sensaciones adversas no pueden dejarnos indiferentes, pero tampoco debemos, por nuestra salud mental, hundirnos en la desesperación. Nuestros padres y abuelos vivieron y superaron una guerra civil y las penurias que de ella se derivaron. Todo ello dejó una huella indeleble y en algunos casos una herida muy profunda, pero salieron adelante. Porque la vida continúa.

Si algo deberíamos aprender de todas estas “agresiones” externas, es que podemos resistir a sus embates. Lo mejor que podemos hacer es no sucumbir a la desesperación. A eso se le llama resiliencia.

Si el ser humano sigue habitando este planeta después de tantos milenios es porque ha sabido adaptarse a los cambios naturales y a dominarlo en pro de su supervivencia. Solo espero que las futuras generaciones aprendan de esta crisis que ahora estamos sufriendo para salir airosos de ella y que sepan y puedan revertir esos cambios antinaturales que el hombre moderno ha introducido para explotar un planeta que necesita para sobrevivir. Porque la resistencia del planeta Tierra tiene un límite y este se está acercando peligrosamente. Y una vez restablecido el orden natural del planeta, que se pongan de inmediato manos a la obra para lograr también ese orden mundial que todos necesitamos.

De todos modos, a mi edad no me quedan muchas esperanzas ni oportunidades para ver grandes cambios. Solo puedo resignarme a contemplar cómo se desarrollan los acontecimientos y no abatirme más que lo justo y necesario. Porque, insisto una vez más, a pesar de todo, la vida continúa.


38 comentarios:

  1. Me ha gustado lo que has escrito, está muy bien racionalizado.

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  2. Tal cual , la vida sigue , creo que lo importante es eso que tu haces, hacer un examen introspectivo, una mirada casa adentro, y reconocer que la codicia nos lleva de mal en peor , pero nuestros más profundos principios para los que tenemos y en su mayoría heredados de familia, esos pilares son inalienables, son eternos y con esos viviremos hasta cuando la vida nos lleve. hagamos cada cual lo que nos corresponde y lo que bajo la lógica de vivir en armonía nos conduce a actuar éticamente así exista una muchedumbre que va en camino contrario. Resiliencia, coherencia, serenidad, paciencia, voluntad.
    Un abrazo para ti.

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    1. Esta es una forma de reconocer cómo vivimos y qué suelo pisamos. Lo bueno es que, por lo menos, no vivimos alienados, sin darnos cuenta de lo que nos rodea; lo malo es el sentimiento de impotencia por no poder y no saber cómo cambiarlo.
      Ante ello, solo nos queda esperar a que los que nos siguen sí puedan y sepan hacerlo y, mientras tanto, aprender a resistir, a vivir coherentemente con nuestras ideas y no ceder más de lo necesario a las exigencias de los poderosos.
      Un abrazo,

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  3. Pero es que vivimos un mundo que no sabíamos tan cambiante, en pocos años, porque la evolución ha estado siempre ahí. Yo ya no pretendo más que estar al día en la tecnología mínima que me hace la vida más fácil, me bajé del tren de la utopía, y si me apuras, del de la fe en la política, peo la vida sigue, como dices.

    Un abrazo, y feliz día

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    1. Del mismo modo que se dice que tenemos los gobernantes que nos merecemos, pues los hemos votado, por degracia, y muy a nuestro pesar, tenemos la sociedad y el mundo que hemos construido, aunque muchos no hayamos participado directamente en ello. Ahora ya no nos queda más remedio que aguantar el chaparrón y protegernos de sus efectos devastadores.
      Un abrazo.

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  4. Me ha gustado mucho todo lo que has escrito, Jose M. Yo tampoco aspiro ya a ver grandes cambios, solo espero que mis hijos puedan vivir medianamente bien en este mundo que hemos creado a base de malas decisiones y actuaciones. Creo que tardaremos mucho en salir de esta situación en la que vivimos ahora, y que gran parte de las cosas que hemos perdido no volverán, aunque también creo que quienes mas las echaremos en falta somos los que ya por una edad hemos tenido la suerte de vivirlas. La vida continua, como bien dices, ojalá sea un poco mas amable que la que ahora vivimos.
    Un abrazo.

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    1. Hola, Carmela. Ojalá los efectos perniciosos de las malas decisiones que han llevado a esta sociedad a ser como es, sean reversbles. Para ello hacen falta mentes lo suficientemente bien preparadas y voluntariosas que se erijan como líderes de ese cambio tan profundo que nos tiene que devolver el buen juicio. Aunque este mundo no vuelva a ser como antes, que, por lo menos, vuelva a ser habitable y razonablemente justo.
      Un abrazo.

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  5. Muy buena reflexión, Josep. Sí, la vida sigue, y así ha sido siempre. Lo que en mi opinión sucede ahora en especial entre los jóvenes y más si son políticos es que parecen querer ver la transformación ahora y YA mismo. Cuando los oigo me parece que hablan como si ya estuvieran sus hazañas transformadores impresas en letras de molde en los libros de historia. Y me parece patético y descorazonador porque ello es muestra de su gran inmadurez y su tremendo egocentrismo, pues en vez de preocuparse del progreso de la sociedad y el bienestar de sus conciudadanos sólo les mueve la ambición personal. Penoso.
    No sé lo que nos deparará el tiempo que estemos aún aquí, no quisiera ser pesimista. Espero que surja alguna clase de seres que piensen en quienes les pagan el sueldo más que en ellos mismos. Se acerca la Semana Santa; a lo mejor sería conveniente hacer oraciones por que esto suceda así. Me voy a rezar (ja, ja...)
    Un fuerte abrazo

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    1. Hola, Juan Carlos. Para mí el problema más acuciante es la falta de entendimiento entre los que tienen en sus manos la potestad de cambiar las cosas. En su afán por ostentar el poder, solo piensan, como bien dices, en su propio bienestar y ambición personal. Lo primero es satisfacer a los que tienen el dinero y que en la práctica son los que gobiernan el mundo: las grandes multinacionales y la banca, que luego les compemsarán sus esfuerzos.
      Me temo que ni poniendo un cirio gigante al Jesús del Gran Poder podremos salir de esta.
      Un abrazo.

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  6. La vida continúa y para algunos de manera muy cruel. Yo, hace tiempo que pienso que esto es el principio del fin. No sé qué vendrá después de ese fin, pero esto se acaba. La humanidad está por encima de su población correspondiente, lo que hace que los recursos empiecen a escasear (sobre todo en algunos lugares dado la mala repartición de los mismos), los residuos empiezan a ser más abundantes de lo que el medio puede asumir, empiezan a venir las pandemias típicas de toda población sobrepasada en número... Vamos todos los síntomas que surgen cuando los límites se han sobrepasado. La Tierra terminará deshaciéndose de nosotros como nosotros de las moscas. Un buen golpe y todos fuera. A partir de ahí, la vida en la Tierra se recuperará y seguirá feliz hasta que el Sol la caliente demasiado. Pero eso ya es otra historia.
    Interesante reflexión que comparto totalmente.
    Un beso.

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    1. En mis peores momentos "existenciales", pienso que el hombre merece la extinción. Este es el único modo de que la Tierra se tome la justicia por su mano. El daño parece irreparable, aunqe hayan voces optimistas que todavía nos dan un plazo hasta el 2050, punto tras el que ya no habrá retorno posible. Y viendo cómo nos comportamos, por acción y por omisión, en treinta años estaremos mucho peor que ahora, sin hacer nada para remediarlo.
      Nosotros somos como el que está sentado a la puerta de su casa esperando a ver pasar el cadáver de su enemigo, pero en este caso lo que vemos pasar es la vida, que sigue, pero cada vez más deteriorada, y, como bien dices, de forma muy cruel para algunos.
      Un beso.

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  7. Mucha razón tienes en todo lo que expones, pero creo que nunca se había visto el circo de políticos que se ve ahora, la violencia en cualquier manifestación, y todos los desastres mundiales que se ven en todo el mundo por una causa o por otra. Parece que la pandemia en vez de suavizar las incongruencias, las ha disparado por todos los lugares, y cada cual piensa en si mismo sin pensar en el conjunto, empezando por los políticos "que dan muy buen ejemplo". Parece ser que el virus les ha nublado las entendederas, y el pueblo les importa un pito. Pero de todos esto, otros están saliendo beneficiados porque su trabajo ha aumentado en algunos sectores y todos sabemos más o menos cuales son, sin embargo los hay como mi tercera hija que llevan un año sin trabajo, y ninguna ayuda de este m... de estado, y desde luego nada a la vista. Pero bueno de momento, todas estamos bien, y aquí tienen a su madre por si les hace falta lo que sea económicamente.
    En cuanto a las nuevas generaciones, según el percal que se ve de las más nuevas... pocas esperanzas de que vayan a cambiar las cosas. Menos mal que creo serán mayoría los que tienen la cabeza bien amueblada.
    Amplia reflexión la que nos dejas, la que me ha hecho hablar más de la cuenta, aunque supongo que la mayoría opinará más o menos lo mismo dadas las circunstancias.
    Un abrazo Josep, y buen día.

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    1. Pues no sabes lo que lamento llevar la razón, porque todo son malos augurios. Pero solo tenemos que mirar a nuestro alrededor para ver cómo el hombre maltrata el planeta y cómo maltrata a sus semejantes. Hace poco dije que en las situaciones más convulsas es cuando se ve cómo es cada uno. Hay quien durante la peor parte de la pandemia se arremangó para ayudar al prójimo dentro de sus posibilidades, unos al pie del cañón y otros dedicando tiempo y esfuerzo en echar una mano a los más necesitados, mientras que otros se saltaban las normas más elementales de seguridad con comportamientos que empeoraban la situación y ponían en peligro la salud de los demás. Yo todo por egoísmo, por no querer sacrificar el ocio por un tiempo. Y esa conducta, junto con la pésima gestión de nuestras autoridades (seguramente presionadas por los poderes económicos), tanto centrales como autonómicas (cada uno a su bola), lo que hemos conseguido es alargar la crisis. Y cuanto más larga es esta crisis más gente se rebota contra las medidas cautelares. Es la pescadilla que se muerde la cola. Con esto quiero decir que la solidaridad y la sensatez escasea más cuando más falta hace. Ya dicen que a rio revuelto ganancia de pescadores. Pues nuestro mundo es un océano revuelto y los pescadores que salen ganando son precisamente los que lo han hecho así. Y, a pesar de todo, la vida continúa.
      Un abrazo y buen finde.

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  8. Creo que la vida seguirá, no sé si con nuestra especie a cuestas.
    Un abrazo.

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    1. De algún modo un otro, con nsostros o sin nosotros, la vida seguirá hasta que nuestro sistema solar explote y todo se vaya al carajo.
      Un abrazo.

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  9. Fantástico y muy reflexivo tu escrito. Sera por mucho de lo que tu mencionas que están viendo si hay vida en Marte jeje.
    Feliz finde.

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    1. Como haya vida en Marte, los seres vivos que la habitan ya pueden ponerse a temblar, porque en cuanto pongan los pies allí los terrícolas, empezará la cuenta atrás para liquidar a todo bicho viviente.
      Un abrazo y feliz finde.

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  10. Todo lo que cuentas, es decir, el panorama social y político, no es nada halagüeño, y desmoraliza al más pintado, pero el mundo desde que existe, o desde que tiene humanos viviendo en él, ha tenido problemas: guerras, epidemias, injusticias de todo tipo, y aquí estamos.
    Yo también estoy al tanto de esa noticia "preocupante" del estado mental de la población y del uso de ansiolíticos tan extendidos. Soy farmacéutica y sé que los medicamentos están para ayudar, pero creo que nos hemos vuelto un poquito blandos, qué quieres que te diga. Esa fatiga pandémica está ahí, pero llegar a la desesperación me parece una reacción desmesurada, sobre todo entre quienes que no han sufrido pérdidas personales o se han visto afectados directamente por la pandemia (pérdida de trabajo, etc). Vamos, que ponerse tristes porque hay que llevar mascarilla o porque no se puede viajar... es un incordio, pero tampoco es para ponerse a llorar. A mí también me desanima lo que está pasando pero creo que hay que sacar pecho y tirar p'alante sin ponerse melodramáticos.
    Muestra de que no es para tanto es que la vida va a seguir, sí o sí, nos pongamos tristes o alegres. Incidimos en el medio ambiente y cambiamos muchas cosas, pero a pesar de todo no somos imprescindibles para el planeta.
    Un besote, y a resistir.

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    1. Si el comportamiento de muchos durante la pandemia me ha parecido demencial, en cuanto a no comprender la gravedad de la situación y la necesidad de aplicar a rajatabla las recomendaciones saludables, no me ha dejado indiferente la opinión de algunos psicólogos que dan por hecho que los jóvenes sufren y sufrirán secuelas por culpa de un confinamiento (que tampoco es que sea carcelario) que les coarta la libertad y la necesidad de explayarse en bares y discotecas. Una cosa es perder el trabajo y no recibir ningún tipo de ayuda para sacar adelante la familia, y otra muy distinta no poder salir a mover el esqueleto y tomarse unas copas. En el primer caso entiendo que quien le ha tocado vivir esa situación extrema se deprima y sufra un cuadro de ansiedad y precise tratamiento, pero lo segundo me parece ridículo y muetrsa de una falta absoluta de resistencia y, por qué no decirlo, de raciocinio. Siempre que ha salido este tema a colación en casa o entre amigos, comento lo que deben estar pasando los niños y jóvenes de Siria, que no han conocido otra cosa que el terror de una guerra, o los migrantes acogidos en centros de refugiados sobreviviendo a duras penas de forma miserable, por no hablar de los que han visto fallecer a sus compañeros y familiares durante la travesía en una patera. Si ellos, aunque con mucho dolor, sobreviven a tales situaciones, cómo no vamos a poder soportar unos meses sin ir a la disco o sin hacer un fiestorro bebiendo como cosacos.
      Desde luego cada uno tiene sus prioridades, pero anteponer el ocio a la salud, me parece de una gran irresponsabilidad, que luego todos pagamos.
      Un beso.

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  11. El futuro este que has plasmado muy muy bien, esta reflexión, es la misma que yo me he hecho muchas veces y qaunque el panorama pinta muy poco optimista, quiero pensar que todavía estmos a tiempo de que todo cambie para bien, pero en fin, no se ya veremos.
    En cuanto a los jóvenes sin duda lo tienen muy complicado, pero por ejemplo mi hijo sigue luchando y buscandosé la vida como puede para poder tener una buena formación y poder salir adelante, aún así, ya veremos que le depará el futuro, dificilo lo va a tener yo no lo desanimo al contrario le animo a que siga mirando proyectos e ilusiones de futuro, aunque su madre sabe que fácil no lo va a tener pero no voy a ser yo quiene le diga que se detenga al contrario que busque que busque que el busca acaba encontrando antes o después y estoy convencida de que antes o después saldremos de esta, optimista ya lo se.
    En cuanto a los políticos, mejor no digo nada, porque de verdad es vergonzoso que miren mas por sus interes que por los de los ciudadanos, es muy lamentable, pero así es este país que le vamos a hacer, yo ya no me cabreo, para que no saco nada, ni me molesto, pero antes me cogia unos cabreos que el pobre de mi marido se enfadaba conmigo, los sufría él y ahora he decidido por el bien común, no enfadarme y que le vamos a hacer los político sson así y punto.
    Un abrazo.

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    1. El futuro de nuestros jóvenes es realmnete preocupante, porque los que se forman y quieren alcanzar su objetivo profesional, o tienen que emigrar o aceptar unos contratos basura más porpios de esclavos o, peor aun, quedarse en el paro hasta que la cosa mejore, algo que va para largo. Y luego están los espabilados, los que a pesar de esta situación acuciante, encuentran una forma de vida, muy buena por cierto, convirtiéndose en influencers, youtubers, instagramers y cosas por el estilo, que ganan una pasta gansa sin ninguna preparación académica, todo ello reflejo de lo absurdo de esta sociedad de consumo. Cuando los jóvenes estudiosos, trabajadores y con preparación académica tienen que emigrar o trabajar de camareros o repartidores, es que nuestra sociedad ha tocado fondo.
      Y como los políticos viven a cuerpo de rey, pues les importa un carajo todo lo que no sea su bienestar. Pueden prometer y prometen, pero luego no cumplen nada. Y la vida sigue igual.
      Un abrazo.

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  12. A pesar de todo, la vida continúa... y sino que se lo digan a Toni Cantó je, je. Leía hace poco un artículo en el que se decía que el ser humano estaba abocado a la extinción. Disfrutemos pues de estas últimas generaciones de la humanos y tratemos de hacer el bien casi sin mirar a quien.
    Un fuerte abrazo, Josep.

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    1. La vida continúa, y muy bien, para los listillos camaleónicos, esos que se adaptan a lo que sea con tal de asegurarse el puesto y el sustento, aunque sea traicionando sus principios, si es que los tienen.
      Tu enfoque es muy bueno. Hacer le bien sin mirar a quién. Pero yo creo que, en la realidad, cuando el barco se hunda irremediablemente, sus ocupantes se matarán entre sí para ver quién sobrevive a la tragedia.
      Un abrazo, Miguel.

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  13. A veces pienso que sólo nos queda desahogarnos escribiendo. Porque como dices, sólo queda resignarse a observar la mierda, la estupidez y todo lo demás.
    Abrazos.

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    1. Si no fuera por la escritura y su efecto consolador, haría mucho tiempo que padecería una esquizofrenia paranoide, je,je. Escribir para desahogarse es mucho mejor que esconder la cabeza bajo el ala.
      Un abrazo.

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  14. Hola, Josep
    Qué bien has plasmado este texto que expresa la realidad más pura.
    Un fuerte abrazo.

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    1. Muchas gracias, Mamen. Solo he pretendido dar una pincelada a la triste realidad que estamos viviendo.
      Un fuerte abrazo.

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  15. La vida continúa y va a continuar en Marte, la próxima conquista humana, trasladando nuestros vicios y nuestras cagadas a ese planeta.

    Cambia el planeta, pero no cambia la especie (aunque se adapte).

    Va un abrazo.

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    1. O dicho de otro modo. los mismos perros con distintos collares.
      Por el bien de Marte, espero que el hombre nunca llegue a instalarse allí.
      Un abrazo.

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  16. Buenos días.
    Totalmente de acuerdo, la voida continúa, aunqu ea veces parece difícil y duro seguir.
    Lo has plasmado muy bien.
    Feliz martes.

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    1. Hola, Gemma,
      La vida es un camino cuesta arriba, lo importante es no desfallecer por el camino.
      Un abrazo y que pases una feliz Semana Santa.

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  17. Brillante tu texto, Josep. Lo suscribo al ciento por ciento. Lo triste es que, aún reconociendo los males que llevan siglos aquejándonos como especie, aún no se hayan aplicado los remedios para erradicarlos, bien sea por desidia, por vicio o por el egoísmo y la avaricia sin límites de unos pocos, capaces de condenar a toda la especie con tal de disfrutar de sus privilegios. Ylo peor de todo es que, quienes tienen que velar por mantener el supuesto "estado del bienestar", son los primeros que miran primero por ellos, así nos vayamos todos a la mierda. ¿Qué nos queda entonces? Evitar sucumbir a la desesperación; en mi caso, gracias al arte.

    Te mando un fuerte abrazo, Josep.

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    1. Ya nos hemos acostumbrado a eso de "vamos a tomar medidas, estamos en ello", etc., es decir a la inacción, a eso que ahora se le llama procastinar, dejar para mañana, o pasado, lo que podemos hacer hoy. Y los malo es que seguimos votando a los que nos mienten con el único propósito de ganar votos. Y peor aun es que, aunque por una vez estos quisieran poner remedio a algo grave, hay fuerzas superiores (y no me considero un conspiranoico), y no preciamente de otra galaxia, que intentarán abortar sus planes. La contaminación genera mucho dinero, las guerras generan mucho dinero, hasta el paro hace ricos a muchos empresarios. Pero no nos queda más remedio que resistir como sea.
      Un fuerte abrazo, Pedro.

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  18. Eso de acostumbrarnos a la mediocridad, al despilfarro, al descaro de de muchos políticos, a la falta de coherencia, a la corrupción o a las corruptelas,... incluso a las calamidades y al sufrimiento de los otros, aunque sea una necesidad para no sufrir nos impide ser objetivos y críticos,... y eso es algo contra lo que deberíamos luchar.
    Un abrazo!

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    1. Lo malo es que nos acostumbremos tanto que acabemos siendo inmunes a las injusticias y a los desmanes por parte de quienes dominan nuestra sociedad. La insensibilidad es la peor de las secuelas.
      Un abrazo.

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  19. Has dicho verdades como puños. El planeta se puede generar si todos ayudamos. Es que los políticos no hacen nada más luchar por sus intereses y le importa un cuerno los ciudadanos. La vida sigue y nos vamos adaptando. Lo peor no sabremos si está por llegar y mientras esperemos y cumplamos con lo que nos dicte el corazón ya que la razón nunca se sabe. Sobre la pandemia tendremos que esperar y cumplir con todo lo que está en nuestra mano para evitar el contagio y esperaremos al turno de la vacuna. Todo pasará, lo peor es a quien se lleva por el camino que ya no volverán a verlo. Un abrazo.

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    1. Yo me temo que vamos deslizándonos por un tobogán en caida libre y que tenemos muy pocas probabilidades de que alguien nos detenga. Hace años que los expertos en cambio climático están advirtiendo que nos quedan pocos años para detener el progresivo deterioro del planeta y que cada vez estamos más cerca del no retorno, y seguimos exactamente igual, sin poner un remedio definitivo.
      La pandemia pasará tarde o temprano, pero a esta le seguirá otra más adelante, y si no aprendemos de los errores, acabaremos sucumbiendo. Ojalá me equivoque o, por lo menos, que no lo vea.
      Un abrazo.

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