La mayoría de automatismos son muy prácticos siempre y
cuando sean fiables. Darse de alta en una web, rellenar un formulario oficial desde
el ordenador, consultar nuestros datos fiscales en la Agencia Tributaria por vía
online o el valor catastral de nuestra vivienda en el Catastro de nuestra
provincia, hacer una transferencia bancaria desde el teléfono móvil y así un
largo etcétera de actividades, nos ahorra tiempo y trabajo. No obstante, en
algunos casos (cada vez más frecuentes) podemos ser objeto de un fraude cuando
no nos aseguramos que la web a la que accedemos o la entidad que nos solicita
que hagamos esto o aquello sea fiable. Ante tales sucesos se nos advierte
continuamente desde distintos medios, tanto privados como públicos, que seamos
prudentes y no confiemos en correos recibidos de remitentes supuestamente
conocidos. Son tan sofisticados los sistemas de engaño que fácilmente podemos
caer en la trampa y creer que realmente es la Compañía eléctrica o de cualquier
otro tipo con la que operamos la que se ha puesto en contacto con nosotros.
Normalmente, el defraudado es un sujeto inocente y
vulnerable que es sometido a una estafa, y si ello es debido a que la entidad
que, de algún modo ha propiciado o facilitado, aun sin proponérselo, dicho engaño,
aquella tiene que asumir su responsabilidad. Y me refiero en concreto a los
cajeros automáticos de las entidades bancarias.
Ayer se comentaba en un programa de televisión cómo varias
personas mayores habían sido robadas en cajeros automáticos que dan a la calle,
con argucias de lo más extrañas y elaboradas. La persona agredida, en el momento
de extraer dinero de su cuenta con su tarjeta crédito (o débito), era abordada
por un delincuente sin escrúpulos, que la desorientaba con palabrería y
lograba, sin que el abordado o abordada se percatara, extraer de su cuenta
hasta 900 euros, algo de lo que se daba cuenta cuando comprobaba el saldo o
alguien de su familia ─habitualmente un hijo que controlaba los movimientos
bancarios de su padre o madre ancianos para evitar errores o, como es el caso,
algún tipo de estafa─ le llamaba para preguntarle si había sacado de su cuenta
tal cantidad de dinero. Lo peor de todo es que ni la denuncia interpuesta ante
la policía ni ante la oficina bancaria donde había tenido lugar ese hecho,
sirvieron de nada para recuperar el dinero robado.
Y es aquí cuando me pregunto cómo es posible que si un
cliente sufre tal asalto en una entidad bancaria sin que haya sido culpa suya,
es decir sin haber actuado de forma negligente ─como sería contar los billetes
en la vía pública, atrayendo y provocando así las malas intenciones de los
carteristas─, sino utilizando un sistema instalado y propiciado por la entidad,
esta no resulte, como mínimo, corresponsable de tal fechoría. Y más aún me
sorprende que se instalen cajeros en la calle, a la vista de todos, favoreciendo
de este modo el hurto por parte de desalmados a quienes no les importa robar,
aunque sea a un anciano o anciana, que está retirando de su cuenta parte del
dinero de su jubilación.
La existencia de cajeros automáticos, sustituyendo así al personal de caja de toda la vida, resulta rentable para la entidad bancaria, porque se ahorra salarios (menos personal, menos nóminas, más beneficios económicos, y más paro), y en cierto modo también para los clientes, porque les ahorra tiempo de espera ─sobre todo cuando se formaban largas colas de quienes querían extraer o imponer dinero a su cuenta bancaria─, pero para la gente mayor resulta (sobre todo al principio de su implantación) un tanto complicado para utilizarlos correctamente.
En mi caso, siempre que voy a sacar dinero a una oficina
bancaria, lo hago en su interior y mayoritariamente en horario laboral, cuando
hay empleados trabajando a pocos metros. Nadie en su sano juicio intentaría
abordar a un cliente en esta situación, pues además de que hay otros clientes
esperando, las cámaras de seguridad instaladas en la oficina e incluso en la
propia máquina lo delatarían. En el caso muy poco frecuente que he necesitado
sacar dinero una vez que la oficina bancaria ha cerrado al público, siempre he optado
por una que tuviera los cajeros en el interior, en un espacio reservado para
ellos, y con un pestillo para cerrar la puerta de la calle y así poder operar
tranquilamente.
Así pues, las entidades bancarias no deberían instalar
cajeros automáticos en la calle y nadie debería utilizarlos a menos que
estuviera bien protegido, y si ello ha propiciado que un cliente sea asaltado,
esa entidad debe hacerse responsable de lo ocurrido y reembolsar al cliente
afectado todo el dinero robado.
Considero que quien ofrece un servicio y lo impone para
ahorrarse gastos de personal, y dicho servicio tiene debilidades de protección al
usuario, la empresa que lo ha propuesto/impuesto tiene que hacerse responsable
de esos fallos de seguridad y, por lo tanto, de sus consecuencias. Pero, por
desgracia, ya sabemos cómo actúan ciertas empresas, ya sean grandes o pequeñas,
que se lavan las manos ante cualquier reclamación. En estos casos, la atención
al cliente brilla por su ausencia.

El fraude está a la orden del día .A mí me entra un SMS en el móvil de vez en cuando como si fuera del banco diciéndome que han hecho un pago de tres mil y pico el último, y en otras ocasiones con más dinero, pero jamás lo abro, voy a la app del banco por si acaso y veo que no hay nada cargado. Es tremendo tener que estar con cuidado cada dos por tres.
ResponderEliminarLo de los cajeros, tienes razón, eso de estar expuestos en la calle no es muy agradable, pero entrar dentro en ese espacio pequeño tampoco da mucha seguridad ya que el ladrón puede entrar y se pone detrás de tí diciendo que tiene una navaja, y te saca todo en un instante, :))). Lo malo es que nadie te devuelva lo que han robado
Muy mal está todo, se mire por donde se mire. Así que se tiene que afinar el ingenio para torear a los defraudadores. Yo hace mucho tiempo que no cojo ni un tlfn que no lleve nombre.
Un abrazo Josep.
Hola, Elda.
EliminarNos intentan estafar por todos lados, tanto personalmente, como por correo o por teléfono. Yo también tomo todas las precauciones posibles y elimino de inmediato cualquier correo o SMS sospechoso y no contesto al teléfono si no puedo identificar quién me llama. De hecho, mi teléfono móvil me advierte de que la lamada puede ser fraudulenta, de modo que no contesto y luego bloqueo ese número. Y luego están las llamadas al fijo, que apenas uso y no suelo descolgarlo, y cuando lo hago, por si acaso, no contesta nadie o es una grabación ofreciendo cualquier cosa.
En cuanto al cajero automático, en el caso que he expuesto de tener que acudir a él cuando la oficina bancaria ha cerrado alpúblico y opto por entrar en ese espacio interior reducido donde están instalados, también tomo la precaucion de que no haya nadie dentro (pues suelen haber más de uno) y aun así mi mujer se queda fuera esperándome y vigilando, je, je.
Es muy cierto que cada vez los fraudes son más sofisticados, por lo que los expertos antifraude tiene que mejorar cada vez más los sistemas de protección. Es una lucha constante contra los delincuentes, los peores de los cuales son los hackers, que logran saltarse todos los filtros de seguridad y pueden hacerse con nuestros datos personales y bancarios.
Un abrazo.
No seré yo quien se ponga del lado de las entidades bancarias, pero lo de hacerlas responsables de que un cliente sea robado en uno de sus cajeros me parece exagerado. Podría prestarse a que el ladrón fuera el cliente, compinchándose con un supuesto asaltante. Sucede lo mismo con los seguros. Las que tienen mala prensa son las compañías pero, en ocasiones, son los asegurados los delincuentes.
ResponderEliminarUn abrazo.
Toda actividad tiene sus cosas buenas y no tan buenas o incluso malas, según cómo se mire y quién lo mire. Yo sigo insistiendo que es una temeridad poner un cajero a pie de calle, invitando a un delincuente potencial a beneficiarse del dinero ajeno. Si una entidad, del tipo que sea, pone en el mercado, comercializa u ofrece al público una aplicación que encierra ciertos riesgos, debe hacerse responsabe cuando se produce un fallo de seguridad. Esas personas a las que me refiero y a las que se refería el programa de TV, no es que sacaran su dinero y se lo arrebataran de las manos, sino que (todavía no entiendo cómo los estafados no se dieron cuenta) el ladrón manipuló el cajero y sacó 900 euros, aprovechando que el cliente ya había introducido su PIN, sin que se percatara. Ello no habría ocurrido si el cajero hubiera estado dentro de la oficina.
EliminarHace unos pocos meses, mi mujer y yo vendimos una colección de monedas de oro, que ella había heredado. No tenía ningún valor numismático (histórico), su valor solo era por el oro. Pues bien, fuimos a varios tasadores para ver qué valor tenían y en todos los casos nos atendieron en una zona reservada, fuera de la vista del público. ¿Te imaginas que esa operacion la hubiéramos hecho en una mesita en la calle, a la vista de todo el mundo? Cuando hay dinero de por medio hay que ser muy precavido.
Lo de que el ladrón fuera el propio cliente, compinchado con un falso asaltante, creo que eso tampoco habría sido factible ante la vista de los empleados de la oficina. Pero, bueno, todo es posible en la Viña del Señor.
Recuerdo que a un amigo mío le asaltó un individuo que estaba en otro cajero, que él no vio desde la calle porque quedaba oculto en un rincón del interior de la zona reservada a los cajeros, cuando la oficina estaba cerrada. Tras haber cerrado con pestillo, al acercarse al cajero que tenía enfrente, vio a su lado un supuesto cliente que, cuando mi amigo fue a sacar dinero, se le acercó por la espalda y con un cuchillo le obligó a sacar una cantidad determinada. Pues bien, el banco le resarció una parte de lo robado porque se condideró que la distribución de los cajeros no era la adecuada, ya que uno no quedaba a la vista desde fuera, y ello ponía en riesgo la seguridad de los clientes.
En fin, creo que este es un tema que da pie a mucha controversia, je, je.
Un abrazo.
Ja, ja, como dice Macondo justo encima, hay que tener mucho cuidado con ciertas leyes porque pueden salir por donde menos te lo esperas.
ResponderEliminarYo entiendo los avances de la tecnología y para mí es mucho más cómodo ir a un cajero que hacer cola en la ventanilla, pero esos avances pillan en medio a gente que no está preparada para ellos y esos son los que más los sufren. En unos años, todo el personal, jóvenes y no tan jóvenes, estarán perfectamente habituados a cajeros, operaciones online, etc. y se verá el gran avance que ha supuesto todo ello ya sin objeciones, pero es cierto que al que le pilla con el pie cambiado lo machaca. También es cierto que para entonces otros avances les pillarán a ellos. Imagino que es el precio a pagar.
Un beso.
Al principio, recuerdo que las entidades bancarias ponían a disposicion de los clientes que no se aclaraban con los cajeros, a personal que les ayudaba y asesoraba. Ahora, la mayoría de la gente mayor ya se ha familiarizado con ellos, pero todavía quedan algunos que no se aclaran mucho y necesitan de ayuda.
EliminarReconozco el valor de los cajeros automáticos, pues nos facilitan mucho la operación de sacar dinero en metálico en poco tiempo, tan valiosos son que hay pueblecitos (de esa España vaciada) en la que las oficinas bancarias han desaparecdo y han dejado a dos velas a los ciudadanos, que tienen que trasladarse a otra poblacion cercana cada vez que necesitan dinero. En algunas han dejado un cajero, pero en otras no. Este sería otro tema para debatir y que solo se entiende por la usura de ciertos bancos que solo montan oficinas si les resulta muy rentable, cuando en realidad se forran.
Unos tanta tecnología y otros tan poca.
Un beso.
A mí tampoco me gusta sacar dinero de un cajero que está a la vista de todo el mundo y en la propia calle, pero a veces no tienes más remedio que acudir a él.
ResponderEliminarTambién es cierto que utilizar dinero contante y sonante cada día está más obsoleto porque entre las tarjetas para pagar cualquier cosa por muy pequeño que sea el importe y los bizum nos vamos a olvidar en unos pocos años cómo son los billetes. También es cierto que estas tecnologías para las personas mayores son más difíciles de asumir.
Respecto a tu denuncia, habría que ver si el desfalco en las cuentas de los afectados fue por un fallo de seguridad del sistema o que el afectado sacó ese dinero y se lo quitaron los cacos, en algún momento el dinero debió de salir por la ranura aunque el ladrón se lo quedara.
Un beso.
Tengo entendido que los cajeros en la calle son adicionales a los que están en el interior de la oficina bancaria, por lo menos en las oficnas en las que yo opero. Si no es así, entonces sí que no hay más remedio que utilizar los de la calle, pero entonces hay que procurarse un "guardaespaldas" que te vigile esto, tu espalda, je, je.
EliminarLlegará un día, cada vez más cercano, que, efectivamente, los billetes desaparecerán y todo lo pagaremos con targeta de crédito o por bizum. A ver qué ocurrirá con las personas que no estén versadas en tales actividades. Yo tengo amigos que todavía no saben qué es hacer un bizum, je, je.
Como creo que comneté en mi post y le he reiterado a Macondo, los afectados por esa estafa que se denunció no habían sacado todavía su dinero, iban a hacerlo, así que no les arrebataron nada de las manos, simplemente el caco o cacos (porque suelen ir en pareja) atolondraron con palabrería a los ancianos y aprovechando un descuido de estos teclearon la cantidad que les robaron, ni más ni menos de 900 euros. Por eso sigo pensando que este sistema de sacar dinero en la calle carece de la seguridad que se precisa para esa transacción.
Un beso.
Hay que vigilar continuamente y no caer en esas buenas intenciones o promesa de mejorarte alguna cosa o actualizarte algún dato.
ResponderEliminarUn abrazo.
Pues sí, Alfred, como cada vez estamos más expuestos a las estafas, tenemos que ser muy cuidadosos y sospechar siempre que nos ofrezcan algo aparentemente ventajoso. Si alguna vez he recibido una llamada telefónica diciéndome que me mejoran las condicones de mi contrato con una eléctrica, para poner un ejemplo, les digo que ya contactaré yo con esa empresa y me enteraré personalmente de las condiciones. Cuelgan de inmediato.
EliminarUn abrazo.
Espera que entre de lleno la IA y verás como crece exponencialmente el ciber hurto, lo que nos viene en poco tiempo puede resultar temible, y lo peor es que no lo vemos venir con el día a día....
ResponderEliminarHola, Pablo. En las noticias de esta mañana en la TV catalana, la directora de ciberseguridad de Catalunya afirmaba que con la IA los fraudes son cada vez más difíciles de detectar. La IA puede imitar la voz de alguien conocido por el estafado, y ya no digamos las imagenes y documentos falsos que nos llegan para hacernos creer que su remitente es alguien o una entidad real y fiable. Ante ello, la seguridad, en cualquier ámbito de nuestra vida, está en entredicho y en serio peligro.
EliminarUn saludo.
Es verdad que hay que tener mil ojos cuando decides sacar dinero de un cajero. Yo, afortunadamente, no he sufrido, por ahora, ningún atraco o estafa operando en un cajero automático. Sí que procuro no llamar la atención de nadie cuando saco dinero y si el cajero está dentro de la entidad allá que me voy.
ResponderEliminarComo dice Rosa la tecnología es algo imparable y tenemos que actualizarnos SÍ o SÍ. No hay otra.
Un abrazo. Josep
Los amantes de lo ajeno siempre están ojo avizor por si se presenta la casión y pueden echarle el guante (pero en el sentido más peyorativo) a algún despistado, imprudente o vulnerable.
EliminarSi la tecnología actual ya es bastante compleja, lo que se nos viene encima lo será todavía más y los aprovechados de turno se pondrán las pilas para no quedarse desfasados y segur delinquiendo, así que no nos queda otra que prepararnos y actualizar nuestros conocimientos y actitudes.
Un abrazo, Juan Carlos.