jueves, 15 de enero de 2026

Los dueños del mundo

 


En la antigüedad, cuando el descubridor de un nuevo territorio ponía su pie en él, se convertía automáticamente en su poseedor. Durante siglos, el hombre, ávido por poseer tierras ajenas, ha emprendido invasiones y guerras feroces para hacerse con lo que no le pertenecía. Las incursiones vikingas, la expansión romana, la napoleónica, la hitleriana, etc., reflejan este ánimo de poder a lo largo de los siglos.

En la actualidad, cuando parecía que el hombre civilizado había aprendido a convivir en paz, siguen existiendo confrontaciones bélicas por dominar un espacio que no le corresponde al invasor, como en el caso de Rusia e Israel para hacerse con el control de Ucrania y de Palestina, respectivamente, y seguro que lo mismo ocurre en otros territorios no occidentales del planeta.

Parece que el hombre no aprende de la historia y por ello está condenado a repetirla. Así pues, estamos contemplando como, en el plano político, se está produciendo una involución ideológica, una regresión hacia etapas que, si bien no están olvidadas, sí pertenecen a un pasado indeseable. Si esto progresa, pronto veremos coartadas nuestras libertades más fundamentales y volveremos a vivir bajo un régimen dictatorial.

Pero más sorprendente es ver cómo quien ha sido hasta ahora nuestro aliado se ha convertido en nuestro principal enemigo, un enemigo capitaneado por un ególatra sin sentimientos, a quien solo le mueve el afán de poder, de humillación, de revancha y, sobre todo, un deseo irrefrenable de dominar el mundo y convertirnos en sus vasallos sin que nadie mueva un dedo para pararle los pies. El ahora todopoderoso Donald Tump y sus secuaces desprovistos de toda moral, se arrogan todo el poder para hacer lo que les venga en gana, despreciando y pisoteando las leyes nacionales e internacionales de forma unilateral, sacando pecho ante cada una de sus bravuconadas y acciones desmedidas e inhumanas.

Por lo menos, Trump no oculta sus deseos y planes a corto plazo. Incluso se congratula de tener a sus ahora “enemigos” atemorizados y paralizados, y de contar con el apoyo moral de nuevos “socios”, nostálgicos de épocas pasadas en las que el ordeno y mando estaba al orden del día y quien se oponía a este modelo de sociedad era convenientemente “neutralizado”.

¿Será capaz Trump de llevar a cabo sus amenazas a Groenlandia, Cuba, Mexico, Colombia, etc, etc ? ¿Qué hará con el gobierno de Venezuela? ¿Se convertirá este en un gobierno títere a las órdenes de EEUU? ¿Extenderá sus amenazas al resto de países latinoamericanos que no gozan de su simpatía y que posean algún bien (tierras raras, petróleo, oro, diamantes, etc.) de los que quiera apoderarse por “el bien de su país”, como alega?

Desde luego, estamos ante un futuro muy incierto y terrible, en el que la ley del más fuerte imperará (ya lo está haciendo) con total impunidad. ¿Qué harán Rusia y China (las otras dos potencias dictatoriales, si excluimos a Corea del Norte) al respecto? ¿Se opondrán a este plan expansionista de EEUU o lo emularán en otros territorios de su conveniencia e influencia?

Estamos ahora bajo la amenaza de un peligroso depredador, y si no aparece ningún David capaz de derrotar a ese Goliat, estamos perdidos, creando ello un temible precedente, un comportamiento a imitar por otros países poderosos para que el mundo que conocemos acabe en manos de unos dictadores que se han otorgado el papel de dueños del mundo.