miércoles, 8 de julio de 2026

Recapitulemos

 


Del mismo modo que cuando se acaba un curso académico, se publican las notas, que denotan el aprovechamiento y rendimiento del alumno, a falta de algo mejor que hacer, me he dedicado a examinar el mío en cuanto al número de entradas publicadas durante el primer semestre de este año y de comentarios que han generado.

El resultado de mi análisis ha sido el siguiente:

Hasta el 1 de julio he publicado en este blog 16 entradas, 2 más que en el mismo periodo de 2025, diferencia esta no significativa.

El número de comentarios recibidos ha sido de 5,2 por entrada (de 8,3 en 2025, una diferencia que sí es significativa), con un máximo de 7 y un mínimo de 4. Los posts que han recibido el mayor número de comentarios han sido tres: 1) el dedicado a los cajeros automáticos, 2) el relativo a la prohibición de armamento nuclear a ciertos países por parte de las actuales potencias armamentísticas, y 3) el que hacía referencia a la falta de precisión de algunos pronósticos meteorológicos. En cuanto a los que han recibido el menor número de comentarios (5 entradas en total con 4 comentarios cada una), destacaría la última, publicada el 22 de junio con el título “¿Soy quisquilloso?”, en la que exponía ciertos comportamientos blogueros que considero atípicos desde mi punto de vista.

Si destaco este post entre los otros cuatro con igual número de comentarios, es porque parece haberse cumplido lo que me temía y que avancé en dicho post: que mi crítica, por muy cortés que pretendiera ser, podía generar un cierto malestar entre los seguidores que se vieran reflejados, y que algunos de ellos podían dar, en el mejor de los casos, la callada por respuesta o bien dejar de seguirme en lo sucesivo.

De ser este el motivo del tan bajo número de comentarios, ratifico en lo expuesto en dicha entrada: que, si alguien se ha sentido ofendido, lo lamento, pero creo que una opinión, por negativa que sea, debería ser objeto de reflexión y/o discusión y no de rechazo. aunque prefiero pensar que esta anomalía solo se debe a que, en este periodo pre estival, el número de lectore/as es sustancialmente menor que durante el resto del año, y por lo tanto también lo es el número de comentarios.

Espero que, a la vuelta de las vacaciones, este blog recupere la normalidad y solo en el caso de que haya, efectivamente, perdido seguidore/as, me plantearé si debo continuar publicando críticas potencialmente sensibles o seguir con la tónica de este blog sea cual sea el resultado.

Y como no puede ser de otro modo, querido/as lectore/as, os deseo que paséis unas felices vacaciones veraniegas.


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