viernes, 10 de noviembre de 2017

Una cuestión de apellidos



Como nota introductoria, debo aclarar que esta entrada no tiene la carga crítica que suelen tener mis comentarios en este blog. Es solo el reflejo, como en otras ocasiones, de una observación que desde siendo un niño me ha llamado poderosamente la atención. Si alguien se siente aludido, que simplemente lo tome como un comentario hasta cierto punto jocoso, pero sin mala intención, y, si lo considera oportuno, aporte su punto de vista.


Como sabéis, en el patronímico español, la terminación o sufijo -ez significa “hijo de”, uso que procede de tiempos muy pretéritos (no he podido hallar un consenso en este tema). Equivale al “-es” de los portugueses (Fernandes), al “-son” de los ingleses (Harrison), al prefijo Mac o Mc de los escoceses (McPherson), o al O’ de los irlandeses (O’Hara). De este modo, Martínez, López, Jiménez, Rodríguez o Ramírez, entre otros muchos, significan hijo de Martín, de Lope, de Jimeno, de Rodrigo o de Ramiro, respectivamente, nombres estos que, dicho sea de paso, nos suenan mejor que sus formas patronímicas antes mencionadas, quizá porque no son tan frecuentes.

Pero, por lo visto, parece que hay a quienes les avergüenza esta vulgaridad ─entendiendo aquí como vulgar aquello que es común o corriente─, hasta el punto de que cuando dicho apellido es el paterno y, por lo tanto, el primero, tratan de mitigar esa “ordinariez”, añadiéndole el segundo, el materno, de modo que ambos pasan a formar un conjunto inseparable. Incluso, a veces, ese primer apellido se omite, desaparece o, en el mejor de los casos, se sustituye por su inicial. Un caso similar, aunque no termine en “ez”, es el apellido García que, junto al de González, es el más abundante en España.

Del primer grupo, el que usa los dos apellidos, hay muchísimos ejemplos públicamente conocidos a lo largo de la historia presente y pasada. He aquí, unos cuantos ejemplos:

-        Laureano López Rodó (ministro de Asuntos Exteriores durante la dictadura)
-        Manuel Gutiérrez Mellado (ministro de Defensa durante la transición)
-        Emilio Gutiérrez Caba (actor), y sus hermanas Irene y Julia (también actrices)
-        Manuel Gutiérrez Aragón (director de cine)
-        Arturo Pérez Reverte (periodista y escritor)
-        Federico Jiménez Losantos (periodista)
-        José Luis López Vázquez (actor)
-        Jorge Fernández Díaz (político)
-        Xavier García Albiol (político)
-        Pedro García Aguado (exjugador de waterpolo y presentador)
-        Albert Sánchez Piñol (escritor)
-        Y muchos más… Hasta ¡¡¡Federico García Lorca y Benito Pérez Galdós!!!

Y es que lo de, por ejemplo, Arturo Pérez, José Luis López, Federico García o Benito Pérez, reconozcámoslo, le resta categoría y gallardía al portador.

En el capítulo de quienes omiten o esconden ese apellido mal visto o mal considerado por sus portadores, es harto difícil saberlo, pues nos hemos acostumbrado a la forma habitual y pública con la que les conocemos y, por lo tanto, ignoramos si entre su nombre de pila y su apellido de uso común existe algo entremedias. Pero de haberlos, hailos. Ahora mismo, se me ocurre el caso especial de José Luis Rodríguez Zapatero, a quien todo el mundo se refería como Zapatero a secas, o con el acrónimo ZP. O bien el conocido periodista y presentador de La Sexta, Ferreras, Antonio Ferreras, o a lo sumo Antonio G. Ferreras quien, en realidad, se llama Antonio García Ferreras.

¿Todos los aquí mencionados ─y otros muchos en idéntica situación─, se avergüenzan realmente de su primer apellido? ¿Qué hay de malo en llamarse Pérez, como el ratoncito, o Jiménez, como Curro el bandolero? Supongo que algunos lo harán para distinguirse, dada su relevancia social, del resto de sus homónimos. Aunque, claro, siempre hay excepciones, y entre ellas tenemos al periodista deportivo José Mª García, que, por lo visto, nunca menospreció este apellido.

Hace muchos años conocí a un joven sueco que se cambió el orden de sus apellidos tras el divorcio de sus padres. Una forma, supongo, de desdeñar a su progenitor, a quien culpó de la ruptura, que adivino, traumática. Un cambio, hasta cierto punto, comprensible. Por aquel entonces esta práctica no era posible en nuestro país. Hoy sí.

Actualmente ya no es preceptivo que sea el apellido paterno el que figure en primer lugar en el registro civil de un recién nacido, y posteriormente se puede cambiar el orden, una vez alcanzada la mayoría de edad, siempre que se cumplan unos determinados supuestos y requisitos. Siendo así, no quiero imaginarme, pues, la impotencia de quienes han tenido la “mala fortuna” de apellidarse Martínez López, Gutiérrez García, Rodríquez Jiménez, etc., etc.

Quizá penséis que digo todo esto porque a mí no me afecta, pues López es mi segundo apellido. Es fácil ver los toros desde la barrera ─diréis─. ¿Qué pensaría al respecto de haber tenido mis apellidos en el orden inverso? Pues si mi padre, leridano, se hubiera llamado López y mi madre, murciana, Panadés (no sé si habrá algún Panadés en Murcia), os aseguro que los hubiera mantenido en ese orden, y a mucha honra.

Y es que creo, y que no se ofendan los aludidos, que el orgullo por ser lo que somos no es una cuestión de apellidos.



29 comentarios:

  1. Creo que las personas que deciden poner siempre su segundo apellido no lo hacen por avergonzarse del primero sino porque este es demasiado corriente (que no ordinario o vulgar) y quita singularidad a la persona. A mí el apellido García me gusta mucho (en mis ocho apellidos dos son García) y si bien mi primer apellido no es muy corriente (Celada), el segundo termina en -ez (Rodríguez), con todo y con eso siempre procuro emplear los dos, porque tener en cuenta el apellido que corresponde a mi madre me parece un signo de paridad, algo que no se da fuera de España.
    En el mundo de las publicaciones científicas se da el caso de que solo se puede emplear un apellido pues en todos los países anglosajones (de donde son la mayoría de las revistas científicas) el segundo apellido no se registra. Total, que quienes tienen ese primer apellido tan corriente como los que acaban en -ez y para dar cierta singularidad suelen poner el segundo también pero uniéndolo al primer apellido por un guion, de manera que formen un único vocablo. En este caso yo solo empleo el primero y me dejo de guiones.
    De todas formas los apellidos terminados en zeta me parecen muy nuestros y por eso ya me gustan.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Paloma, por tu aportación. En mis ocho apellidos, por parte materna, hay un García, y dos apellidos más que me encantan: Romero y Cerezo. Los dos muy "naturales".
      Como decía en este post, nunca he renunciado a mi segundo apellido López. De hecho, en mi perfil de facebook, en el que hubiera podido poner solo el primero (o inventarme otro) quise que constara.
      En cuanto a costumbres, fuera de España, hay de todo un poco. En los EEUU, como bien sabes, se pone en primer lugar el apellido materno pero en forma de inicial (John F. Kennedy o George W. Bush). Pero bien es cierto que, por lo general, aquel se omite. En mi caso, cuando mis colegas extranjeros veían mi nombre completo, con los dos apellidos, siempre me preguntaban sobre ello.
      Un abrazo.

      Eliminar
  2. Independientemente de que la nobleza de un apellido no está en su originalidad, a mí también me ha parecido siempre una gilipollez hacer esas comedias.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y a mí lo que me sorprende más, es la extensión de los apellidos de la realeza y nobleza, que uno acaba sin respiración después de leerlos de corrido.
      Un abrazo.

      Eliminar
  3. Yo, por suerte o por desgracia, tengo dos apellidos que no son nada sospechosos de vulgaridad y, sin embargo, el primero no me gusta y, sobre todo, no me gusta cómo queda con el nombre (Rosa Berros); demasiadas erres seguidas. Creo que los padres, a la hora de poner nombres a los hijos, deberían mirar si son armoniosos con el apellido (aunque no se me ocurre ningún nombre armoniosos con Berros (la hija de una amiga una vez se confundió y me llamó Rosa Canónigos; creí morir de risa)
    Suelo utilizar los dos apellidos por homenaje a mi madre y, sobre todo, porque el segundo me gusta mucho más.
    Una entrada muy curiosa sobre un tema que nunca hubiera pensado que daba para ello.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En lo de la armonía entre el nombre de pila y los apellidos, te doy toda la razón. A una antigua compañera de trabajo (a quien puedo citar porque sé que no leerá este comentario y, si lo hiciera, no le importaría), cuyo apellido es Musoles, le pusieron Sonsoles.
      Lo del la confusión también es otro aspecto divertido. Otra compañera mía se llama Begoña y, no sé a cuento de qué, unos compañeros ingleses siempre les salía llamarla Petunia.
      Y lo que ya es la monda es esa combinación de apellidos un tanto risible: Conejo Ligero, que también es un caso real que conozco y que, lógicamente, la susodicha intentaba no mencionar.
      Pues ya ves, Rosa, como en cuestión de apellidos se puede decir mucho, jajaja
      Un beso.
      P.D.- Tengo un amigo que se apellido Lamuela (este sí que podría estar leyendo esto) y su mujer se llama Lola. En alguna ocasión bromeé llamándole Dolores de Lamuela, jeje

      Eliminar
  4. ¡¡¡¡Hola!!!!
    En mi caso uso el segundo apellido precisamente porque es muy común y en principio quería mantener el anonimato en el blog, aunque por razones varias que iré contando algunas personas ya me han desvirtualizado, jejeje.
    Mi primer apellido era relativamente normal hasta que alguien lo hizo famoso, pero bueno, en mi caso estoy encantada con los dos y en mis ocho apellidos también llevo García, y Cruz, Molina y un par de ellos muy asturianos, uno en concreto apenas lo hay fuera del pueblo de mi abuela y que he llegado a usar de pseudónimo en algún certamen.
    Un abrazo y feliz finde.

    ResponderEliminar
  5. Hola Gemma, me dejas intrigado sobre la identidad de tu primer apellido. ¿No será Pelayo (por asturiana), Franco, o Picasso? jajaja
    Muy amable viniendo a comentar y aportar tu granito de arena en esta cuestión patronímica.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaja, espera que te mando un privado en facebook.

      Eliminar
  6. Muy interesante ese recorrido por los apellidos españoles. Y como dices, si uno profundiza da para hablar largo y tendido de ellos y de algunos nombres que pululan por ahí. En mi caso mi primer apellido puede pasar por nombre por eso lo utilizo para firmar mis relatos junto al apellido de mi madre,los dos muy bucólicos.
    Abrazos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Lana, por comentar. Ciertamente, yo creía que Lana era tu nombre de pila. Y es que hay nombres bivalentes, que sirven de nombre de pila y de apellido. YO conocí a un Jorge Juan y a un Juan Juan, y en ambos casos Juan era su apellido. Que vaya ocurrencia, digo yo, ponerle Juan a quien se apellida del mismo modo. Hay padres que deberían pagar por su felonía para con sus hijos, jeje
      Un abrazo.

      Eliminar
  7. Al leerte se me ha venido a la cabeza, por ciertos comentarios que leí en su momento, el ejemplo del Sr. Pérez Rubalcaba (político, como bien sabes). La verdad es que no me imagino llamándolo a secas Sr. Pérez en todos los telediarios. Yo creo que estas personas, más que por vergüenza o desdén hacia lo "corriente" de sus apellidos, buscan diferenciarse, hacerse más fáciles de recordar para la gente o no ser confundidos con otros.

    Yo no tengo problema tampoco con mis apellidos porque no entran en la categoría de los que nos ocupan (Cambil Manzanares), así que no me atrevo a opinar muy categóricamente, pero creo que es por eso. A ver si viene algún "afectado" y nos saca de dudas jajajaja.

    Un abrazo de finde, Josep. Nos has puesto a todos a cavilar :P

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Exacto! Otro personaje famoso que emplea sus dos apellidos. Y sí, no suena demasiado "honorable" que a un político de altos vuelos o a un presidente del gobierno se le conozca como el señor Pérez, jeje. En cambio a Felipe González pocas veces se le nombraba como Felipe González Márquez, un segundo apellido que aunque también termine en -ez, no es tan corriente.

      Pues si, a veces si alguien nos saca de dudas, jeje
      Un abrazo.

      Eliminar
  8. Hola Josep Mª, el tema que propones pienso que va por "parroquias" y que hay un poco de todo. Imagino que hay gente que busca esa diferenciación ya que en su "negocio" la necesita y, a pesar de ello, entiendo que no quería menos a alguno de sus progenitores. Si embargo creo que las razones que algunos emplean para jsutificarlo si suenan un poco a disculpa; yo por ejemplo conocí a un Fernández que añadió (formando un apellido compuesto) el segundo del padre,... y lo mejor su justificación que al parecer era debido a que cuando lo llamaban en los aeropuertos el Fernández era muy corriente. ES curioso que yo viajé un poco y mi Rodríguez nunca dio un solo problema. En fin en todo caso es cosa de cada uno, ¿no?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Evidentemente, cada uno puede hacer con sus apellidos lo que le plazca, aunque a mí me dolería un poco que alguna de mis hijas camuflara u omitiera mi apellido simplemente porque no le gustara. El utilizar los dos no me parece una mala opción si con ello se gana "sonoridad" en el mundo del espectáculo (el caso mencionado de José Luis López Vázquez) o una diferenciación con fines, digamos, comerciales.
      Ahora mismo me viene a la memoria las bodegas Pérez Jiménez y su Calmante Vitaminado. Aunque ambos apellidos terminan en -ez, supongo que resultó más atractivo usar la combinación que pedir al camarero "ponme un Pérez", jeje
      Muchas gracias por tus comentario, señor Baile de Norte Rodríguez.

      Eliminar
  9. Hola Josep Mª interesante reflexión. Supongo que hay de todo y múltiples motivos para esos "maquillajes" de apellidos, habrá los que no acaban de llevarse bien con apellidos comunes y que quieren destacar y habrá quienes los lleven con absoluta normalidad y quienes los sumen para evitar confusiones o para "sonar" mejor, habrá de todo. Aunque estoy de acuerdo con Rosa (por cierto me ha hecho soltar una carcajada el Rosa Canónigos) que a veces ante nombres y apellidos uno se pregunta por esos padres que podían haber "acertado" más en el nombre del niño o de la niña para evitar bromitas.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Conxita. Para gustos los colores, de eso no hay duda. A veces, ciertamente, hay una necesidad de distinción. Así, en la mili, cuando se pasaba lista por orden alfabético a los miembros de toda una Compañía, cuando llegaba al turno del Martínez, por ejemplo, debían obligatoriamente añadir el segundo apellido. De lo contrario habrían contestado un "¡presente!" docenas de soldados, jajaja
      Hay muchos ejemplos de modificaciones de un apellido para que suene mejor, y nada que vez con los terminados por -ez. Sé de un caso en el que el apellido era Mula y se lo cambió (no de forma legal, porque no podía) por Mulá.
      Y, por fin, hay padres que parecen "cachondearse" a la hora de bautizar a sus hijos, eligiendo un nombre de pila que rima o que combina de forma ridícula con el apellido.
      Un beso.

      Eliminar
  10. Saludos Josep.

    En el tema de los apellidos hay mucha tela que cortar. Sobre todo en el de los artistas o famosos. Por ejemplo, todos los hijos de Lola Flores "adoptaron" el apellido de la madre colocándolo antes que el del padre, de ahí que todos sean Lolita Flores, Antonio Flores o Rosario Flores. Supongo que lo hicieron porque el apellido "Flores" era y es mucho más famoso que "González", que era el apellido de su padre. El mismo caso ocurre con los Bosé. Aunque igual en este caso sea más por una cuestión de "sonoridad" artística, ya que Bosé y Dominguín eran igual de famosos. Pero claro, si lo piensas, no suena igual Miguel Bosé que Miguel Dominguín. Y por último están los que quedaron a medio camino, ni chicha ni limoná, como el famoso caso de Miguel Ríos, que en sus comienzos se hacía llamar Mike Ríos. Coño, ya que te vas a "americanizar" el nombre, hazlo completo: Mike Rivers, ¿no?

    Me ha resultado curioso eso que comentas de que la extensión "ez" significa "hijo de". No lo sabía. Ya ves.

    Un abrazo, Josep.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy buenos ejemplos los que has puesto, Pedro. Efectivamente, en el mundo del espectáculo es donde podemos encontrar más casos de cambios de apellidos, por no hablar de los nombres artísticos inventados, que nada tienen que ver con su verdadera afiliación en el registro civil.
      Y lo de Mike Rivers hubiera sido la monda, jajaja
      Y es que hay quien, a la hora de hacer cambios, no se aclara. Supongo que conoces el caso de aquel que quería cambiarse el nombre y en el registro civil le preguntaron cómo se llamaba, a lo que contestó "Juan Mierda". Ah, claro, se entiende que se lo quiera cambiar, le dijo el funcionario. ¿Y cómo desea llamarse?, le preguntó. A lo que el interpelado contestó: "Pedro Mierda", jeje
      Un abrazo, amigo Pedro Fabelo.

      Eliminar
  11. Hola Josep, muy curiosa la entrada sobre los apellidos tan comunes.
    Yo opino que es igual el apellido que se tenga, y seguramente cuando los cambian o ponen los dos, es para distinguirse y no haya confusiones, ya que se puede coincidir con alguien que tengan el nombre también igual.
    De todas las formas como se suele decir, el nombre no hace a la persona, sino la persona al nombre... y se puede aplicar igualmente al apellido.
    Un abrazo y buen domingo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, Elda. Como apuntaba en mi entrada, al margen de que se avergüencen o no de lo corriente (no voy a volver a usar el término vulgar para no molestar a nadie), hay casos en que la necesidad de distinción entre tanto Martínez o López, obliga al poseedor de estos apellidos a añadirles algo diferenciable.
      Aunque no es lo mismo, ahora se me ocurre lo que suelen hacer los norteamericanos para diferenciarse de sus padres, con los que evidentemente comparten apellido: Geoge Wilson Junior o George Wilson III. Siempre me ha parecido una ridiculez pero es una forma como otra de distinción.
      Y, efectivamente, el apellido es solo para identificarnos verbalmente o por escruto pero no como personas.
      Un abrazo, Elda.

      Eliminar
  12. Muy interesante tú entrada y no me podía imaginar que un apellido diera para tanto, los mios sobre todo el primero no es nada común, proviene de Mallorca y lo han escrito de multitud de formas y como siempre tengo que andar deletreando pues prefiero usar mi nombre y acabo antes, la verdad, porque además a la hora de escribirlo lo ponen en la mayoría de los casos incorrectamente y tienes que andar corrigiendo.
    Yo soy de la opinión que un apellido no te hace mejor persona, en mi caso es muy original, si porque no es común, pero fuera de eso, soy lo que soy como persona , no como apellido si no por ser como soy , eso si, orgullosa de que mi padre tuviera un apellido fuera de lo común, ahora ya te contaré alguna vez los dos apellidos que tiene mi hijo es ya el remate porque el de mi ex tampoco es común y el esta muy orgulloso de tener dos apellidos no comunes. un abrazo. TERESA.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Teresa. YO no sé muy bien de dónde procede mi apellido catalán Panadés. Aunque exista la comarca del Penedès (que durante la dictadura se castellanizó a Panadés), mi apellido no proviene de esa famosa zona vitivinícola. Como comentaba en mi post, mi padre era originario de Lérida, pero mi apellido también se encuentra en Tarragona e incluso en Mallorca. NUnca se me ha ocurrido pedir un estudio genealógico. Qué más da. Aunque me gustaría saberlo por simple curiosidad. Mi madre, nacida en Murcia capital, se apellidaba López. Alguien lo hubiera cambiado (sobre el papel) por Llopis, por ejemplo, que suena a catalán, pero me siento orgullosos de mis raíces "mestizas" y nunca he renegado de ese apellido tan común en España.
      Lo de entender o escribir correctamente un apellido poco común o de origen catalán valenciano o mallorquín es otro cantar. MI padre se llamaba Roig de segundo y sabrás que se pronuncia "Roch", como si terminara en una ch. Pues fuera de Cataluña no podía pronunciarlo así porque no sabían como escribirlo. Pero eso son puras anécdotas. En ti caso, la ll (elle) final también resulta difícil de pronunciar a los castellano-parlantes, quienes suelen sustituñirla por una l (ele). Un caso muy conocido era el del humorista José Luis Coll a quien se le llamaba Col. Pero eso ya daría para otra entrada, jajaja
      Un abrazo.

      Eliminar
  13. Interesante este artículo sobre los apellidos y el porque algunos deciden hacer uso de los mismos para salir de la norma. Siempre hay gente para todo y en este caso no iba a ser diferente.
    Un abrazo Josep.
    Puri

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hay de todo en la Viña del Señor, y en el terreno patronímico no podían haber excepciones.
      Muchas gracias, Puri.
      Un abrazo.

      Eliminar
  14. Hola Josep, muy interesante e ingenioso tu texto de hoy. Yo de hecho no me había parado a pensar en ello. Al final eso de apellidarse García o Pérez, puede causar complejos, ja,ja,ja. Supongo que es también una manera de distinguirse, aunque el que se apellide Gómez Jiménez, tiene que aceptarlo sea como sea :-).
    Mira ahora me vino a la cabeza, Juan Ramón Jiménez, que mantuvo con orgullo su apellido.
    Otra historia sería ya, los actores tanto en España como en Estados Unidos, que se ponen un nombre para que suene bien y bonito.
    Un abrazo y feliz semana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jeje, si yo también pensé luego en el caso del poeta como una honrosa excepción a la regla. De todos modos, sin querer quitarle mérito, podría ser que su nombre de pila compuesto (Juan Ramón) le hiciera pensar que le daba algo más de prestancia y disminuía el efecto vulgar de su primer apellido. Claro que, de haber añadido el segundo, el conjunto tampoco hubiera mejorado mucho, pues se apellidaba Mantecón, jeje.
      Un abrazo y feliz semana.

      Eliminar
  15. Ja, ja, ja... La estupidez humana no tiene límites. Ni yo, RUBIO SÁNCHEZ, ni mi mujer, MARTINEZ MARTINEZ, no tenemos escapatoria. Muy bien visto este detalle que comentas en la entrada. Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues sí, peor lo tiene tu mujer porque, además, tanto monta, monta tanto, jajaja
      Muchas gracias por venir a leer mis elucubraciones, jeje
      Un abrazo.

      Eliminar